CINES Y TEATROS ANTIGUOS DE VITORIA-GASTEIZ. 2. El Teatro Principal antiguo. El gran coliseo de la ciudad

En la segunda mitad del siglo XVIII se había impuesto en Europa la Ilustración y en 1793 se había formado la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. Estos dos hechos suponen una ruptura con todo lo anterior y un aumento muy importante de la importancia de la cultura y las artes. En Vitoria también la burguesía se va imponiendo y es en esta época en que empezará el ensanche e la ciudad, que va a ser de tipo burgués, dejando el casco medieval para los más pobres y algunas familias con casa o palacio de origen antiguo. Ahora eran los burgueses los que querían un teatro estable, al estilo de otras ciudades, con sus palcos de lujo, columnas clásicas, ambigús, salas de encuentro de la gente “bien”…. En la foto, el teatro, entre 1890 y 1910, fotografía de la colección Baraibar-Elorza, tras él, fachada y parte del convento de San Francisco.
El de Vitoria fue uno de los primeros teatros burgueses, de estilo clásico, que se hicieron en España y sirvió de base para otros teatros en otras provincias.

Anteriores entradas sobre el tema:
0.- CINES Y TEATROS ANTIGUOS DE VITORIA-GASTEIZ (resumen)  , 1.- CINES Y TEATROS ANTIGUOS DE VITORIA-GASTEIZ. 1. Los primeros teatros

Aunque se inauguró en 1822, ya desde 1617 se estaba proyectando este teatro, según el “Acta del ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz del 17 de mayo de 1617 para la construcción de un teatro”:…yçieron los acuerdos siguientes: En el ayuntamiento se propuso entre los dichas Señores que al Ayuntamiento acuden representantes de ordinario y que suelen representar en el Ospital de Santiago della sin dejar provecho ninguno al dicho Ospital por la yncomodidad que tienen así los representantes como los que los van a oyr, y que de açerse teatro acomodado para las dichas comedias se seguiria grande aprovechamiento al Ospital y que con lo que resultase se podria acomodar y curarlos, podies pagar capellan y los demas ministros que sirven. Haviendolo conferido entre si mandaron que por quenta de la Ciudad, digo del dicho Ospital, se aga un teatro en el, en la parte y lugar que con mas comodidad y menos cosoa se pueda, y que lo que costare sea por quenta de la Ciudad, digo del dicho Ospital, pues el aprovechamiento a de ser para el“. (Ref. Juan José Ortiz de Mendivil, Primeros teatros de Vitoria, en “Kultura”, n.° 2 (1982)
Fue durante mucho tiempo éste el TEATRO con mayúsculas de la ciudad (también llamado popularmente “Coliseo”). Inaugurado el 24 de septiembre de 1822, delante del antiguo convento de San Francisco, en parte de los terrenos que antiguamente ocupaba el Hospital de Santiago (cuando se empezó a construir, muchos “bienpensantes” lo criticaron y decían que era un sacrilegio construir un teatro en el mismo lugar donde se ubicaba antes la capilla del hospital (lo de criticar cualquier nueva construcción es por lo visto un noble arte en esta ciudad desde siempre)), en lo que hoy es la calle “Lehendakari Aguirre”, antigua cuesta del Teatro o cuesta del Banco de España. Es de mencionar que en los bajos del edificio se ubicó durante un tiempo la Alhóndiga de Vitoria (lugar donde se comerciaba con el trigo y otros granos)

EL PROYECTO ARQUITECTÓNICO DEL TEATRO

Tras derribarse la antigua Alhóndiga de la Plaza Vieja en 1796, como vimos en la anterior entrada, y poco tiempo después el teatrillo que estaba anexo a ella, Vitoria estuvo sin teatro casi dos décadas. En la mesa ya estaba construir el nuevo teatro en el solar del antiguo Hospital de Santiago (que se iba a trasladar a su actual ubicación). Sin embargo, la construcción del nuevo hospital se retrasó hasta 1804.
En 1807 Francisco Javier de Urbina realiza un primer proyecto de Teatro y Alhóndiga pero fue rechazado por la Real Academia de Artes de San Fernando, que era quien daba legalidad a estos edificios.
Tras este fracaso llegó la invasión francesa y la ocupación del Hospital Santiago por las tropas francesas por lo que no se realizaron nuevos proyectos.
Por fin, (en la foto, fachada según plano del arquitecto) en 1820 , el Ayuntamiento encomienda el proyecto al gran prestigioso arquitecto Silvestre Pérez, quien se encontraba en Donostia en ese tiempo y, tras su realización, lo envía a Vitoria para su aprobación donde se presenta el 28 de junio de 1820 (siendo alcalde Pedro de Velasco). Fue aprobado a los pocos días.
Silvestre propuso un edifico aislado de 658 m2 y 4 plantas un semisótano que sería el espacio dedicado a Alhóndiga. Las 4 plantas del teatro las dividió en tres crujías (vestíbulo, sala y escenario). El vestíbulo a su vez tendría 2 pequeñas salas para tiendas a cada lado y la sala tendría forma de U con cuatro alturas: el patio con 3 filas de butacas y 9 de bancos corridos, encima de ello 2 palcos y un cuarto piso llamado “el paraíso” (lo que vulgarmente llamamos gallinero).

El proyecto de Silvestre fue modelo para otros muchos Coliseos españoles, sobretodo su fachada (el Teatro Viejo de Bilbao, el Teatro Municipal de Figueres, el Teatro Principal de Valencia y sobre todo el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña, que incluso utilizó los planos del de Vitoria). En esta foto, plano inicial para la construcción en 1848 del teatro de Donostia, realizado con mucha semejanza al de Vitoria, que finalmente no se construyó.

La Fachada:
Es lo más característico del Teatro Principal. Una obra de arte comparable con muy pocas en España en cuanto a teatros.
De estilo neoclásico, dividida en 3 cuerpos de anchura (el central doble que los de los lados) y 3 de altura.
El primer piso es más austero, , con 5 puertas de las que las tres centrales daban al vestíbulo y las otras a otras estancias laterales.
El segundo piso o cuerpo es el principal y más característico: ocupa tres pisos aunque a la vista parece uno solo. En su centro, 4 impresionantes columnas jónicas.
El tercer piso es de una altura, con 5 ventanas abalconadas y encima de ellas el bajo tejado con sus camarotes.
Laterales y Fachada Trasera
Los laterales se proyectan de forma sobria y sencilla, con 9 ventanas a 5 pisos perfectamente alineadas y sin más adornos que la propia piedra de sillería.
La fachada trasera no se sabe muy bien como era pues no hay planos de ello, pero se supone que sería aún más sobria ya que se situaba a poco más de un metro de la valla del convento de San Francisco que aún se alzaba tras el edificio. Lo único que se sabe es que tenía una gran ventana circular.

EL AUTOR

SILVESTRE PÉREZ era uno de los tres exponentes máximos del neoclasicismo español (junto al alavés Olaguibel y al madrileño Ventura Rodríguez). Nacido en Epila (Zaragoza) en 1768 y muerto en Madrid en 1825, gran parte de su obra la realizó en el País Vasco: la parroquia de Mutriku (Gipuzkoa), la parroquia de Bermeo (Bizkaia), el Puerto de La Paz en Bilbao, el hospital de Atxuri, las importantes casas consistoriales San Sebastián y Bilbao …., y también realizó el proyecto de urbanización de la zona de Oriente de Madrid (siendo el Arquitecto Mayor de Madrid bajo José Bonaparte). Tras su exilio en Francia entre 1812 y 1815, es a su vuelta cuando empieza a construir el teatro , en el año 1817 (construyó asimismo muchos edificios privados en San Sebastián y en Vitoria). Su último gran proyecto, en vísperas de su muerte, es el puente sobre el Guadalquivir en Sevilla (1824).

LA CONSTRUCCIÓN DEL TEATRO

Tras aprobarse el proyecto, el encargado de su construcción, de acuerdo a esos planos, fue el arquitecto MANUEL ANGEL DE CHAVARRI que ganó la subasta para su construcción (para sufragar los gastos, parte de los terrenos del antiguo hospital se e venderán a manos privadas)
La firma del contrato se realiza el 6 de noviembre de 1820 y Chavarri se compromete a entregarlo hecho en octubre de 1822. El arquitecto municipal Pantaleón Ortiz de Zárate se encargará de supervisar y vigilar toda la construcción y materiales empleados.
(En la foto siguiente, Cuesta del Teatro y edificio en el año 1910)

El teatro se construyó de acuerdo fielmente a los planos aunque en 1821 Silvestre pasó por Vitoria y realizó algunos cambios (todos los demás cambios que surgían debían ser consensuados con Silvestre también).
En septiembre de 821 Chávarri ya tenía concluido el Teatro y se pospuso su inauguración para el 24 de octubre de 1822, aniversario de la reunión de las Cortes Generales españolas.

EL INTERIOR DEL TEATRO

Al igual que los exteriores, el interior del teatro también se cuidó al máximo.
Para la decoración interior de la sala principal se contó con el gran pintor Constantino Antonio Mazzoneschi. Él fue encargado de pintar todos los decorados interiores (en total 12 obras que desaparecieron en alguna de las reformas). El tramoyista A.Gimenez fue el que se encargó de la maquinaria de movimiento de los telones.
Tras los años y el uso, en la restauración de telones y decoraciones participaron artistas como Pedro de la Concha, Victor Chenillion, Angel Medel, Pedro Lopez de Robles, Antonio Botaz, Lorenzo de Concha, Calos Imbert y el pintor vitoriano Ignacio Diaz de Olano entre otros.
Los palcos segundos eran los preferidos de la clase alta. En el patio había al principio 4 filas de lunetas (butacas) y posteriores a ella la gente (hombres) se situaban de pie aunque posteriormente se pusieron bancos corridos.
Según un artículo del cronista vitoriano Cola i Goiti, de 1885 en la revista Euskal Erria, así lo describía: “El vestíbulo tiene acceso desde la calle por tres anchurosas puertas que se abren hacia fuera. El techo, cuajado de molduras y yesos, presenta en su centro una elipse bordeada de bonita cornisa, hallándose pintada en aquella una alegoría á la poesía, representada en esta forma: en las gradas que dan acceso á un suntuoso templo de órden dórico se encuentra sentada una matrona que representa la poesía, rodeada por varios angelotes que esperan con coronas y palmas, tienden flores ó inscriben en tablas los nombres de los clásicos españoles. En los cuatro paños de las paredes, hay figuras que representan las estaciones y no desdicen del bello techo; sobre todo, en la que personifica al verano se ve una figura en que está perfectamente encarnado el precepto de arts et véritas y digna de todo elogio, pues es un estudio acabadísimo del desnudo, hecho con sencillez y matizado de bellísimos colores, con luz intensa y ropajes graciosos en actitud muy natural, sintetizando de una manera expresiva la representacion del estío; la del invierno es elegantísima; la del otoño, muy bonita y de precioso color, siendo solo la de la primavera la que baja un poco en dibujo y colorido.
A la sala de las representaciones se sube desde el vestíbulo por una ancha graderia que da tambien subida á las plateas y á la doble escalera de los palcos. La primitiva pintura de la sala se debió al italiano Mazonesqui. El decorado de todo el salon es elegantísimo, pero el techo pintado recientemente merece detenida descripcion. Lo constituyen tres grupos de figuras pintadas representando la tragedia, la música y la danza; artísticamente combinadas en alegorías sobre un fondo de nubes, encerradas en un círculo formado por la cornisa, que simula elegante balaustrada, descúbrese el espacio en que la imaginacion del artista supone flotan las figuras. De estas, todas ellas correctamente dibujadas, hay algunas dignas de llamar la atencion por la actitud caprichosa en que están colocadas, así como por la valentía con que fueron ejecutadas y sentidas.
La que simboliza á la tragedia con una tea en la mano izquierda y una hacha en la otra, dispuesta á hender el cráneo de la que suplicante se arrodilla á sus piés, agrada desde el primer momento por la actitud resuelta; destácanse su cabeza erguida y su desnudo pecho pintados con gran verdad y agradable entonacion; el oscuro manto que medio la envuelve flotando á merced del viento que arrastra á las nubes, es un bien entendido estudio de pliegues, presentando, en fin, toda la figura un aspecto simpático en medio de su terrible ademan; las que en segundo y tercer término contribuyen con esta figura á formar el grupo no son tan buenas como ella, si bien se encuentran en ellas escorzos estudiados esmeradamente. …….En el grupo de la música decae un poco solo la figura que toca la lira, todo lo demás es muy agradable; las cabezas son bellisimas, en especial la que tiene en sus manos un violin….. El grupo de la danza tiene dos figuras de segundo término, de las tres que bailan, todas ellas caprichosas y bien movidas. A la derecha un Mefistófeles con una bailarina, forman un pequeño cuadro en que domina picaresca intencion: los tonos son vivos y muy bien armonizados. Los celajes que sirven de fondo, presentan tonos bien oscuros ó bien animados, segun el asunto de que forman parte. Este techo y las pinturas del vestíbulo son obras debidas al pincel del jóven pintor vitoriano D. Ignacio Diaz, que le acreditan de artista estudioso y de talento, abriendo ante él brillante porvenir. Los triunfos de sus escelentes trabajos recaerán tambien en parte sobre la Academia de bellas artes de la ciudad de Vitoria y el Municipio vitoriano que le pensionaron, siquiera modestamente y en cuanto lo permitian los escasos recursos disponibles, para hacer los primeros estudios en Barcelona, los que ha completado en el extranjero con resultados brillantísimos.
(En la foto siguiente, fachada del teatro, de Enrique Guinea)

El telon de boca antiguo es de mérito artístico grandísimo; representa sencillamente un inmenso cortinon de terciopelo rojo, con enormes borlones dorados y una ancha greca, tambien dorada, feliz y fiel imitacion de una igual de la Logia del Vaticano, pintada por Miguel Angel.
De la misma mano son las siguientes decoraciones, las mejores del coliseo y modelos todas de esta clase de obras pictóricas, á saber: un gran telon de fondo imitando patio de alcázar, un gran salon ojival, una decoracion de selva, otra de jardin, otra de cárcel, otra de casa pobre, otra de calle y otra de mar, en la que un autor inhábil dibujó últimamente fementido puerto en el cual naufragó el arte. Tan magníficas decoraciones y tan regio telon-este hoy sin uso y que el Municipio obraria muy cuerdamente poniéndole en servicio activo-fueron pintadas por Mr. Victor Chenillon, hábil artista escenógrafo de nacionalidad francesa, á quien el alcalde entónces de Vitoria, D. Juan José de Goya, encargó las obras artísticas mencionadas, comenzadas y terminadas en 1845.
El salon de descanso, situado en el piso principal y frente á la puerta del palco municipal, está decorado con elegante sencillez y da al centro de la fachada, así como todas las demás dependencias, escaleras, etc., etc., están alumbradas por gas y provistas de caloríferos”.

REFORMAS

Hubo muchas reformas durante sus casi 100 años de historia aunque no de demasiado calado exterior. Las más importantes fueron las de 1823 (se arreglan las cornisas), 1837 (que se anexionó a la trasera, mediante alquiler, el claustro bajo del convento de San Francisco, para ampliar escenario y vestuarios de artistas), la de 1859 (se construyen nuevas plateas se extienden las butacas a todo el patio y se amplia en altura para construir un nuevo espacio con 115 plazas más, 1864 (se pone dentro un calorífero para evitar el frío y se sustituyen las lámparas de aceite por lámparas de gas), 1879 (obras en el tejado), 1893 (luz eléctrica)…
En 1825 se quitó la alhóndiga que ocupaba el bajo y semisótano, trasladándose a una nueva ubicación más grande y útil.

LA INAUGURACIÓN

Tal y como estaba previsto, el teatro se inauguró el 24 de septiembre de 1822. En ese año, el de Vitoria era considerado por todos como uno de los mejores de España, sólo superado por los del Corral del Príncipe y la Cruz y el de La Sartén de Madrid.
Coste: de acuerdo a la crónica de Cola y Goiti de 1885: El primitivo coste del teatro fué de pesetas 96.687,50 sin contar otras 30 ó 40.000 á que ascendia el valor de los materiales del antiguo hospital, de cuya buena construccion en piedra y madera nos da noticias curiosas y prolijas el erudito historiador Landazuri. Por los años 44 y 45 se gastaron en arreglar la maquinaria, decoraciones nuevas y pintar el interior del teatro 40 ó 50.000 pesetas más, y en la reforma verificada con arreglo al nuevo reglamento de teatros se han empleado algunas buenas sumas, que ponen al coliseo del Municipio en grandes condiciones de seguridad y belleza sobre las que ya tenia.

EL INCENDIO DEL TEATRO Y SU DEMOLICIÓN

En la madrugada del 12 de agosto de 1914 un enorme incendio lo destruyó por dentro completamente, sin llegar a saberse cómo se originó. El conserje y su familia, que vivían arriba, pudieron ser rescatados de la cornisa por los bomberos. Sólo quedó en pie las paredes exteriores ya que todo el tejado se hundió.
La última obra representada, el día anterior, fue “El centenario”, de los hermanos Quintero. El teatro había dejado de ser municipal en 1903, comprado por Manuel López Altuna por 100.000 pesetas y lo tenía asegurado.
El derribo del teatro empezó el 4 de septiembre y en 1915 el solar fue adquirido por el Banco de España para construir su sede.
En una entrada de Iñaki Armentia en el blog de Cadena Ser podemos leer toda la crónica del mismo, tomada el mismo 12 de Agosto de 1914 del periódico Heraldo Alavés, diario de la tarde, que dedicó prácticamente toda la primera página a dar cuenta de lo ocurrido
“En las primeras horas de la mañana, a eso de las tres, se ha declarado un violento incendio en el Teatro Principal, quedando únicamente del edificio en píe, la fachada y las paredes maestras. El fuego no pudo ser dominado hasta las cinco, hora en que los bomberos después de ímprobos trabajos lograron localizarlo, atajándolo con brío y acierto.
Gracias a la oportunidad de media docena de personas que hallándose en el Cafe Imparcial y se disponían a retirarse a sus domicilios cuando comenzaron a percibir las llamas, no perecieron en el siniestro las tres únicas personas que habitaban en el Teatro, la mujer e hija del conserje y el propio Nemesio Sososaga.
Félix Pérez de Mandojana, Pepe Bajo, Serapio Torio, Casimiro Ullivarri y algunos otros salían del citado café momentos antes de las tres de la mañana.
Con gran sombro observaron que de algunos ventanales de la parte alta del Teatro salían abundantes llamas.
(en la foto anterior, al día siguiente a su incendio, foto de E.Guinea) Dieron la voz de alarma, los serenos hicieron sonar sus silbatos y al propio tiempo, cuantos se encontraban en lugar del suceso comenzaron la ímproba tarea de derrumbar las puertas que daban acceso a las escaleras del gallinero (parte alta del graderío), que es la que utilizaba el conserje para dirigirse a sus habitaciones.
Este a pesar del griterío y los golpes dados en las puertas de la fachada, tardó bastante en darse cuenta de la desgracia.
Nemesio Sosoaga, intentó escapar por una de las puertas que dan acceso al ambigu (bar) de la parte alta del Teatro, pero al abrirla se encontró una fuerte llamarada, que le hizo retroceder, causándole algunas lesiones en la mano y en la cara.
Al percibir la catástrofe que le amenazaba, con su mujer e hija se encaramó por los ventanales próximos al tejado, que es el lugar mas próximo de sus habitaciones y se colocó en la cornisa saliente que presenta la fachada principal del Teatro.
Desde este punto daba la desgraciada familia angustiosos gritos, demandando auxilio. Desde la calle procuraban hacerles comprender que habiase ido en busca de la escalera de salvamento.
El momento de colocar la escalera en la fachada fue de una ansiedad terrible. Nemesio Sosoaga presa de loca emoción, decia: “que me tiro, que me tiro”.
Una vez de colocada la escalera, subieron por ella varios bomberos, los cuales con todo genero de precauciones ayudaron a las victimas del incendio, que se hallaban en el alero de la fachada, a colocarse en la balaustrada de la escalera.
Las primeras en descender fueron la mujer y la hija y después este.
Los supervivientes de esta catástrofe fueron envueltos en mantas, facilitadas por Francisco Valdecantos y conducidos al domicilio de este, donde las dos mujeres quedaron convenientemente acomodadas en dos camas.”
Posteriormente Nemesio, manifestaría al periodista que “de tardar algo mas los auxilios nos hubiéramos visto obligados a caer a la calle, desvanecidos por la asfisiante temperatura que respirábamos y la humareda que nos envolvía.

CUANDO EL TEATRO ESTUVO A PUNTO DE SER DERRUIDO POR EL ABSOLUTISMO

No llevaba ni un año construido cuando el Teatro Principal estuvo a punto de ser derruido. Ocurrió en 1823:
Fernando VI, tras la guerra de la independencia, volvió a España (1814), restauró la monarquía absoluta y derogó la Constitución de Cádiz.. Sin embargo, en 1820 se produjo la Revolución de 1820. El coronel Riego se sublevó y proclamó la restauración de la Constitución de Cádiz y a las autoridades constitucionales (manteniendo al rey Fernando VII como tal, aunque como ya no como rey absolutista sino acatando la Constitución). Es lo que vino a llamarse el Trienio Liberal y es, en nuestra historia, cuando se construye el Teatro Principal. Sin embargo, en Europa los grandes reinos absolutistas veían con mucho recelo a los liberales españoles (Rusia, Prusia, Austria y luego Francia, una vez desaparecido Napoleón) y también en España también había descontento en muchas clases: algunas partes del campesinado, el artesanado antiguo de las ciudades, el aparato clerical eclesiástico, la vieja hidalguía y algunos elementos de la nobleza titulada que habían encontrado una buena posición en el Antiguo Régimen (es interesante esta época, y os animo a leer más sobre ella, porque esos mismos colectivos y zonas donde se levantaron contra los liberales coincidirá bastante con las zonas carlistas de posteriores años)
Para no alargarme, la cuestión es que Francia, con los llamados “Cien mil hijos de San Luis”, volvió a entrar en España a auxiliar al ejército insurreccional de absolutistas que estaba luchando ya en armas contra los liberales. No encontraron mucha oposición salvo en Cataluña al principio y luego ya en Andalucía, siendo Cádiz el último reducto. Esta ciudad fue sitiada y bombardeada y la resistencia a los franceses muy fuerte . Al final llegaron a un pacto: Fernando VII, que estaba en Cádiz también prometería defender la libertad alcanzada por los españoles con la Constitución de 1812 y a cambio se rendiría la plaza.
El rey salió, si, pero una vez más su real dictadura volvió a reinar: nada más salir se unió al invasor y el mismo 1 de octubre se decretó la abolición de cuantas normas jurídicas que habían sido aprobadas durante los tres años anteriores, dando fin a esa época de liberalismo español.
En Vitoria, en ese año, 1923 los absolutistas tomaron el poder también y vieron en el Coliseo un símbolo del trienio liberal y por ello quisieron acabar con el Teatro: unos querían simplemente derribarlo y otros destinarlo a “usos más cristianos”.
Absolutistas y religiosos se escudaron en que el Teatro se había construido en lugar sagrado , en el antiguo hospital de Santiago, dedicado “al patrón de España” y pidieron por ello que ese edifico fuera destinado a lugar de oración o Casa del Tribunal santo de la Inquisición (no era cierto, porque la iglesia ya mucho antes había desacralizado el lugar donde luego se construyó el Teatro.
Finalmente al cordura, y la mayoría de la ciudadanía, se impuso, y no fue derribado ni destinado a otros usos. Gracias a ello, Vitoria dispuso de teatro por fin, un magnífico edificio además, tras dos décadas sin él.

(En la foto siguiente, solar tras derribarse el teatro, al lado, las antiguas Casas de Ugarte desaparecidas también)

LA CONSTRUCCIÓN DEL BANCO DE ESPAÑA

Tras de derribarse el Teatro, el solar fue comparado por el Banco de España para construir su sede, obra de José Yarnoz Larrosa, construido siguiendo de cerca la fachada original de Silvestre (algo que hace que muchos piensen que dicha fachada era la misma del teatro, restaurada). El Banco de España, que antes estaba ubicado en la Calle Prado, se inauguró en 1920.
Cerrado ya hace unos cuantos años, se está actualmente construyendo (año 2016), un Museo de la Memoria, para lo cual han vaciado todo el edificio por dentro, respetando las fachadas. (En la foto anterior, construcción actual, con una lona con el dibujo de la fachada tapando el original)

En la siguiente foto, el Banco de España recién construido, viéndose en la parte de atrás el antiguo convento de San Francisco)

EL CINE DENTRO DEL TEATRO

El Teatro Principal, además de ser el teatro “serio” de la ciudad para los espectáculos teatrales, también sirvió de cine. En él, por ejemplo, el francés Charles Kalb presentó su «cinematógrafo perfeccionado» durante unos días, desde el 25 de diciembre de 1896 hasta el 1 de enero de 1897. La tercera vez que en la ciudad se veía cine en la ciudad, ese arte recién inventado. Posteriormente exhibió cine en diferentes temporadas y años, al menos en las siguientes: 14 de diciembre de 1897 a 2 de enero de 1898 (con el cinematógrafo Lumiere de Moreno y Salinas), marzo de 1901 (donde exhibía películas “en colores”), abril a junio de 1901 (con un “cinebiografo”), junio de 1902 (con un cinematógrafo “Rodericis” o “Federicis”), del 29 de noviembre a 22 de diciembre de 1902 (con “Ferrusini”), noviembre y diciembre de 1905, octubre y noviembre de 1907, febrero, octubre y noviembre de 1908, julio, septiembre, noviembre y diciembre de 1909 y en enero de 1910.
Cine sonoro: se sabe por crónicas periodísticas, que el 7 de febrero de 1908 estrenaron un “Gran cinematógrafo eléctrico y Chrono megaphone Gaumont, aparato con el nuevo amplificador sonoro de aire comprimido nunca visto en Vitoria”, al que llamaban también “aparato cantante” en este teatro (en realidad era un gramófono acoplado al cinematógrafo que hacía las veces de banda sonora de la película). Este sistema sonoro primitivo otros locales ya habían dejado de usar por sus problemas técnicos (se usó sobre todo en 1905-1906, ya para el año 1906 los locales contrataron “explicadores”, que eran profesionales que narraban la película. Al menos estuvieron estos explicadores hasta 1910 y los más importantes fueron Leopoldo Lopez, Emilio Gómez y sobre todo el gran Gregorio Valero, que trabajó para varias empresas.

Ante todo, agradecer sobre todo a la gran obra que os aconsejo tener en casa, de Juan Carlos Centeno (1999): “Los teatros y cines de Vitoria. Una arquitectura para el espectáculo” y que podéis adquirir en AMAZON . Un libro escrito a conciencia, con centenares de referencias bibliográficas que lo hacen imprescindible, objetivo y asombroso, para cualquiera que quiera conocer estos temas y los teatros y cines de la ciudad.
También a los grandes artículos de Txomin Ansola (“La expansión del espectáculo cinematográfico en Álava 1950-1967”) , Fernando Crovetto (“La implantación del cinematógrafo entre los vitorianos”), Santiago de pablo (“Los orígenes del cine en el País Vasco y Navarra 1895-1910”), y a personas particulares que me han ido enseñando: Fernando Exheverria, Txapi, Jesús María Diez de Cerio, Tomás Concha…. Gracias. Y por supuesto, a las crónicas de Cola Y Goiti en la revista Euskal Erria, de 1885, 1914 y 1918, asi como el libro de Ladislao de Velasco, de 1887.

En la foto siguiente,cuadro al óleo de Juan Angel Saenz de 1859.

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