EL AVIÓN ALEMÁN QUE SE ESTRELLÓ EN LA PLAZA NUEVA DE VITORIA-GASTEIZ EN 1936

Seguramente la mayor parte ya habíais oído hablar algo de esta noticia del avión alemán estrellado en la Plaza Nueva de Vitoria-Gasteiz.

Ocurrió el martes 28 de septiembre de 1936, (en algún medio aparece la fecha como 29 de septiembre) pasadas las 8 de la mañana, aunque “oficialmente” nunca ocurrió, a pesar de que hubo 3 muertos. El régimen franquista lo ocultó al mundo, quien sabe si por haber sido a causa de un error garrafal, por ser humillante dicho accidente por querer hacer una ofrenda, por ser el primer oficial alemán muerto en la guerra civil, o por tratar de echar al culpa a los rojos como otras veces.

Si precisamente conocemos más este hecho es gracias a las fotos de José María Knörr Elorza y a algunos relatos luego de testigos. Knörr sacó las fotos y las guardó sin decírselo a nadie (por si las represalias), y no fue hasta el año 2004 que no las sacó a la luz  (ese año las publicó dentro del libro escrito por Pedro Morales Moya titulado “Recuerdos de Vitoria – Mis conversaciones con José María Knörr”). A su vez Morales se basaba en el trabajo de Oscar Bruño Royo publicado en el n. 5 de Septiembre de 2000 en “La Revista Española de Historia Militar” y que el “Aéreo Club Vitoria” reproducía  ese año. A falta de información oficial debido a la censura, sobre este hecho circularon diversas teorías que eran falsas todas: Unos decían que había sido una exhibición acrobática con accidente de por medio, otros decían que era un piloto que quería lanzar unas flores a una vitoriana a la que quería cortejar que acababa de conocer, otros, incluido historiadores” hablaron de que fue abatido por fuego aéreo e incluso por fuego desde tierra…. Algunas tenían algo de verdad pero todas eran falsas en su conjunto.

LOS DÍAS PREVIOS AL ACCIDENTE

Todo comienza cuando el régimen franquista de esta zona decide enviar una cuadrilla de aviones alemanes al aeropuerto José Martinez Aragón de Vitoria (el que al año siguiente pasó a llamarse “General Mola”, en la zona de Arana-Salburua) con el fin de poder tenerlos prestos para las campañas del Norte y de Aragón desde esta base. La aviación alemana había ya participado en algunas campañas, causando bajas con sus modernos cazas entre las filas republicanas del sur sobre todo. (En la foto anterior, una escuadrilla de este modelo de avión)
Hacía solo 2 meses que había comenzado el levantamiento golpista de militares encabezados por el dictador Franco (en esta zona era el general Mola quien tenía el mando) y la ciudad de Vitoria había caído del lado golpista.
El día 26  de septiembre llegan al aeropuerto vitoriano 6 cazas alemanes biplanos modelo Heinkel HE51A. Todavía no se había formado la famosa “Legión Condor” nazi de apoyo al franquismo (se fundó en noviembre) pero estos aviones del ejército del aire alemán van a suponer una avanzadilla de dicha legión, que tantas miles de muertes provocaron posteriormente entre la población civil (de este aeropuerto vitoriano, y con aviones similares, partieron en 1937 los aviones nazi-franquistas que masacraron a la población civil en Gernika, Durango…).  Con los 6 aviones llegaron mecánicos y los 6 pilotos alemanes que los irían a pilotar. (Foto siguiente: un biplano Heinkel HE51A en el antiguo aeropuerto del Campo de Lakua, en 1937, cuando el aeropuerto “General Mola” estaba rebosante ya de aviones alemanes y de guerra y tenían que utilizar otros lugares para aterrizar)

(Una anécdota del aeropuerto: Se inauguró el 29 de septiembre de 1935, para sustituir al mal llamado aeropuerto de Campo de Lakua y se le puso el nombre de José Martínez de Áragón, uno de los vitorianos pioneros de la aeronáutica y acróbata aéreo que falleció en accidente aeronáutico poco antes. No duró mucho porque en 1937 el franquismo le cambió el nombre por el del General Mola, el general franquista de la zona norte que precisamente también falleció durante la guerra en un accidente de aviación cuando se dirigía en avión desde Vitoria a Burgos, la capital franquista de entonces).

UN SECRETO A VOCES

Por un lado, la llegada de los cazas alemanes tuvo la censura normal de estos casos y quiso llevarse con el mayor secreto: se instaló a los pilotos, sin que tuvieran que registrarse para no desvelar su identidad, en el  mejor hotel que había en Vitoria,  El Gran Frontón, (ver foto, el mismo hotel de la calle San Prudencio). Según noticia de La vanguardia de 11 de mayo de 1937, donde el Estado Mayor alemán estableció su cuartel general.

Sin embargo, por el otro lado, las autoridades golpistas, tanto civiles como militares (el Alcalde Rafael Santaolalla, el Gobernador civil Fernando Ichaso, el Gobernador militar García Benítez, y otros…), quisieron agasajar al máximo a esos alemanes, considerados casi como héroes: anunciaron públicamente un cocktail de bienvenida, les llevaron en comitiva, custodiados por autoridades y  miliares, por la calle Dato hasta el Ayuntamiento, allí les rindieron honores militares con mucho público, les dieron la medalla de la ciudad con la imagen de la Virgen Blanca, …., y posteriormente los llevaron a una cena en el Circulo Vitoriano donde estaba la creme de la creme vitoria en el “peloteo” (como anécdota, el diario del Círculo no recoge oficialmente ninguna cena ese día, la censura y secretismo escrito volvió a funcionar). La fiesta continuó ese sábado noche tanto en el Círculo como en el Hotel hasta muy altas horas de la madrugada por lo que los pilotos al día siguiente no estaban para muchas salidas aéreas…. Según unas versiones fue en la cena cuando los alemanes, abrumados por tanto agasajo, prometieron responder a la ciudad con una ofrenda floral desde el aire en el primer vuelo que hicieran, la ofrenda se la repartieron a suertes y le tocó al 2º teniente.

EL ACCIDENTE

El martes día 28, los cazas pudieron salir por fin  a una misión. Acababan de pasar las 8 de la mañana y, tras despegar del aeropuerto, debían pasar por el centro de Vitoria y, al hacerlo, uno de los pilotos (2º Teniente Ekhehard Hefter) rompió la formación para acercarse a la Plaza con la pésima idea de lanzar un ramo de flores para agradecer a las autoridades municipales por todo el agasajo anterior recibido. (Foto siguiente, instantes después del accidente, aún ardiendo, con muchas personas ya agolpadas alrededor, algunas de ellas saludando con brazo en alto)
Sin embargo, parece ser que el avión tropezó con algo en su vuelo rasante y cayó en picado al interior de la misma, estrellándose en la esquina donde está hoy el  bar Deportivo Alavés (en dicha época estaban ahí la Sastrería Ibarra y el Bar la Oñatiarra). Habitualmente se ha extendido la creencia de que chocó con alguna antena de radio del edificio de la Caja Municipal (o alguna chimenea del tejado de la Plaza) pero en un comentario a esta misma entrada el propio investigador Oscar Bruña, comentaba que  sus investigaciones posteriores al artículo referenciado al final de esta entrada, le permitían casi con seguridad, establecer que “el biplano alemán chocó  (al ir en vuelo bajo de aproximación a la Plaza Nueva o de España) contra la copa del primer árbol situado en el acceso posterior que ,al Círculo Vitoriano, existe por la Calle General Álava. Si se compara éste primer árbol con los situados tras  él se podrá apreciar claramente todavía hoy que resulta “más bajo” en altura cuando todos son de la misma época. Fue violenta y fortuitamente “decapitado”.

Al estrellarse explotó debido a la munición y combustible que llevaba. (Foto siguiente, restos del avión, aún humeante)

LOS MUERTOS  (EL PRIMER PILOTO ALEMÁN MUERTO EN LA GUERRA CIVIL TRAS EL GOLPE FRANQUISTA)

En dicha explosión, aparte del propio piloto, Hefter, murió al instante Antonio Peral Maza, de 29 años, vecino de vitoria de origen santanderino,  que estaba en esa zona vendiendo leche, como cada día. Cuatro horas después y a causa de las quemaduras producidas, moría Vicente López de Lacalle Erausquin, un herrero de Maestu de 20 años que también el destino le quiso poner en el lugar.
Hefter tendrá el “honor” de ser el primero de los militares alemanes que murió en la guerra de España aunque, como comentaba Oscar Bruña,  “fue el tercer aviador teutón fallecido en territorio español tras estallar la contienda civil,  pero el primero como aviador de caza, ya que los otros dos aviadores fallecieron Andalucía al estrellarse el Junkers Ju-52 de transporte que pilotaban, durante las operaciones de traslado de las tropas sublevadas africanas desde el entonces Protectorado del Marruecos español a la península en los primeros días de combate¨.

OBEJTIVO: TAPAR LA CRUZ GAMADA

Bruña hablaba en su estudio con algunos testigos, de los que destaca Felix Pangua. Éste aseguraba que cuando llegó a la Plaza, recién ocurrido el accidente, se abrió paso entre la gente y vio el aparato en llamas. Asegura que salieron unos funcionarios municipales con un bote de pintura roja y se apresuraron a tapar con brocha la cruz gamada o esvástica que figuraba dentro del círculo negro del fuselaje que quedaba intacto, no se sabe si simplemente para que no se viera que era alemán y nazi o por si luego hubiera que echar la culpa del accidente a un avión “rojo” (comentaba que los militares trataban de echar a la gente del lugar diciéndoles que los rojos volverían para bombardear y que era mejor que se fueran a sus casas). (Foto siguiente, ilustración de Luis Fresno Crespo de cómo sería el avión estrellado)

El avión en sí no era nazi, era un avión que pertenecía al ejército reglamentario del aire alemán, la Luftwaffe del III Reich, aunque se sabe que algunos pilotos de la Legión Condor sí que pintaron esvásticas en el círculo negro oficial que llevaban dichos alemanes, a modo personal.  Oscar Bruña matizaba (porque hay muchas historias que se cuentan sobre este “avión nazi”) , que durante los primeros meses de la contienda civil los máximos mandatarios o autoridades del denominado Ejército Nacional tenían terminantemente prohibido a los voluntarios alemanes que formaban parte de su aviación el uso u ostentación de emblemas y/ distintivos que evidenciasen o desvelasen su origen o procedencia. Hefter se saltó esta norma (aceptada por su jefe)  luciendo  la esvástica o cruz gamada , en esa época  distintivo nacional de identificación de Alemania.

ESQUELA Y ENTIERRO

Una anécdota que nos habla de cómo estaba la censura esos días de guerra es que el propio Ayuntamiento preparó una esquela necrológica (ver la foto de la esquela, con la tachadura de la censura) para publicar al día siguiente en los dos periódicos alaveses de ese momento. El primero que lo hizo, esa noche, fue “El Pensamiento alavés”, pero tras tenerlo impreso ya, las mismas autoridades municipales secuestraron todos los ejemplares y prohíben al rotativo publicar nada sobre dicho suceso, con el fin, imagino, de no dar pistas al enemigo, que aunque silenciado y escondido, vivía también en Vitoria. También las radios tuvieron la misma prohibición (aunque la ciudadanía, por supuesto, no hablaba de otra cosa).
Al día siguiente, no obstante, se celebró una gran comitiva pública y un cortejo fúnebre para acompañar a los fallecidos hasta el cementerio. Autoridades civiles y militares y numeroso público acompañó los dos carruajes de caballos que llevaban los féretros de los dos civiles y al coche a motor que llevaba el féretro del militar alemán.
Tras el entierro de los dos civiles, el cuerpo del alemán fue repatriado a Alemania.
En 1858 y 1859 los cuerpos fueron inhumados de la fosa común donde estaban y fueron llevados, uno al panteón familiar de la familia en el propio cementerio de Santa Isabel y otro al cementerio de Alegría-Dulantzi.

Como anécdota también, algunas de las piezas del fuselaje que se recogieron estuvieron abandonadas en un almacén del aeropuerto vitoriano  hasta los años 70 en que, con motivo de la construcción del nuevo aeropuerto de Foronda se desmantelo este aeródromo y dichas piezas se perdieron para la historia, sin saber cómo y cuándo.

En la siguiente foto, un avión de la misma escuadrilla y modelo (agachado, el jefe de la escuadrilla a la que pertenecía el piloto muerto, Knüppel).

AGRADECIMIENTOS Y FUENTES
– Artículo de la Sociedad Landázuri en la Revista “Círculo Vitoriano, 150 aniversario”, número 1 -­”El primer alemán cayó en Vitoria”. Escrito por Juan Carlos Abascal.
– Artículo publicado en El Correo del 9 de septiembre de 2013 por Francisco Góngora
– “Vitoria, septiembre de 1936, Hefter fue el primero”, artículo de Oscar Bruña publicado por Aéreo Club Vitoria en septiembre de 2000 (de donde he sacado algunas de las fotos que aparecen en esta historia)

2 comentarios sobre “EL AVIÓN ALEMÁN QUE SE ESTRELLÓ EN LA PLAZA NUEVA DE VITORIA-GASTEIZ EN 1936”

  1. Años después de haber publicado el artículo en la hoy desaparecida REHM,y en un intento de lograr conocer realmente contra qué objeto u elemento pudo chocar el Heinkel He-51,distintas pesquisas realizadas ulteriormente a tal efecto,me permitieron (con un elevado grado de credibilidad) conocer que el biplano de origen alemán,chocó (al ir en vuelo bajo de aproximación a la Plaza Nueva o de España) contra la copa del primer árbol situado en el acceso posterior que,al Círculo Vitoriano,existe por la Calle General Álava.
    Si se compara éste primer árbol con los situados trás él,se podrá apreciar claramente todavía hoy,que resulta “más bajo” en altura,cuando todos son de la misma época.Fue violenta y fortuitamente “decapitado”…..

    Respecto al 2° Teniente aviador de origen alemán Hefter puedo comentar qué,ciertamente,sí fue uno de los primeros aviadores teutones fallecidos en territorio español tras estallar la contienda civil,en concreto el tercero de la lista,si bien -en efecto- lo fue el primero como aviador de caza.Los otros dos aviadores fallecieron en las lejanas tierras andaluzas,al estrellarse el Junkers Ju-52 de transporte que pilotaban,durante las operaciones de traslado de las tropas sublevadas africanas desde el entonces Protectorado del Marruecos español a la península en los primeros días de combate.
    Para finalizar,reiterar que durante los primeros meses de la contienda civil,los máximos mandatarios o autoridades del denominado Ejército Nacional,tenían terminantemente prohibido a los voluntarios alemanes que formaban parte de su aviación,el uso u ostentación de emblemas y/ distintivos que evidenciasen o desvelasen su origen o procedencia.
    Hefter (de forma excepcionalmente consentida por su jefe de Escuadrilla,y saltándose “a la brava” la prohibición militar del Mando aéreo nacional) lucía en el fuselaje del biplano por él pilotado, una svástica o cruz gamada que,en realidad,era (en los años treinta) el distintivo nacional de identificación de Alemania,de igual forma a como en la Fuerzas del Aire de la República española (en su emblema aéreo de los uniformes) aparecía una estrella roja de cinco puntas,más propia del régimen soviético que otra cosa.

    Cordiales saludos

    O.BRUÑA

    1. Es un placer leerte Oscar. Muchísimas gracias por todas las investigaciones y por tantos datos precisos. Pondré esto que comentas dentro de la propia entrada
      Un abrazo
      Juan

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