LUIS DE ALAVA Y SAUTU. LA RED ÁLAVA, UNA HISTORIA DE ESPÍAS Y VENGANZAS FRANQUISTAS

No hace mucho en esta sección de biografías hablaba del atleta, empresario y gran vitoriano Emilio de Álava y Sautu (ENLACE).  Hoy nos vamos a centrar en una historia de otro insigne alavés, su hermano Luis. Como sabéis, en este blog nos centramos en historias de Vitoria-Gasteiz, por ello no es una biografía normal, sino una historia lo que hemos de contar…., una historia de una venganza, para dar ejemplo en la dictadura franquista, contra un hombre bueno.
Luis de Álava y Sautu nació en Murgia, el 18 de noviembre de 1890. Murió fusilado un día como hoy, el 6 de mayo, de hace 74 años, 1943.


Tras estudiar en el colegio religioso de Murgia, estudiará ingeniaría agrónoma y química en Madrid y Bélgica. Posteriormente será empresario fabricante de colas y gelatinas en Vitoria.
Fue un dirigente destacado del PNV, donde se metió precisamente estando estudiando en Madrid, incorporándose al Centro Vasco de Vitoria y a la Juventud Vasca en la primera década del siglo XX.

En 1936, con el golpe de estado franquista, Luis era el presidente de la Junta Municipal del PNV de Vitoria (el Araba Buru Batzar). En un principio estuvo escondido pero finalmente no será detenido ni perseguido, quizá por sus ideas religiosas católicas y su condición de empresario.

Tras terminar la guerra en el País Vasco, a finales de 1937, comenzará a funcionar una red de resistencia organizada por Pepe Michelena a instancias del propio lehendakari, José Antonio Aguirre, con unas funciones principales de ayuda a los presos nacionalistas y facilitar la huida a Francia de otros nacionalistas buscados, así como para desmontar las mentiras franquistas sobre los fusilamientos y condenas a muerte del franquismo. En Álava, Luis sería uno de los responsables de esta red, que salvó a centenares de personas de la muerte y la represión tras la guerra.

LA RED ALAVA
Luis era primo del dirigente del PNV Juan Ajuriaguerra, y cuando éste crea posteriormente, en noviembre de 1938, un nueva y más amplia Red de ayuda a los nacionalistas perseguidos del interior, nombra a Luis Álava secretario general de dicha organización. La red tomará el apellido de quien la lideraba: RED ALAVA, una red que salvó a muchas personas, no sólo del PNV, de las represalias y asesinatos franquistas, cruzando con los huidos y exiliados las mugas hacia Francia.
En 1939 estalla la guerra mundial y la red vasca realizará entonces transmisiones de información política, economía y militar para las tropas aliadas, sin olvidar nunca la ayuda a la evacuación de perseguidos políticos en el interior. En el interior, el responsable de esta nueva red será Luis también, ya que aparentemente llevaba una vida normal dentro de Álava, sin haberse visto represaliado. Con Victor González de Herrero, que era perito radiofónico, estableció una emisora clandestina en su propia casa.
Entre 1937 y 1940 la red dirigida por Luis Álava consiguió enviar al Gobierno Vasco en el exilio un importantísimo volumen de información, que a su vez era remitido al Ejército francés (organización sobre el ejército de Franco, la “Legión Cóndor”, la localización de los aeródromos militares, las fuerzas legionarias italianas….), aparte de los asuntos históricos como la situación de presos, las condenas de muerte (caso de los sacerdotes vascos), situación sociopolítica, los enfrentamientos entre carlistas y falangistas en el País Vasco, etc….
Cuando los nazis invadieron Francia, ocuparon la sede del Gobierno Vasco en París y allí se hicieron con mucha documentación que propició la captura de Luis de Álava, en Vitoria, el 2 de enero de 1941 (algo que quizá podrían haber evitado si la coordinación de los miembros del Gobierno Vasco no hubiera fallado y les hubieran avisado a tiempo). En total son detenidos 28 activistas, de los cuales 21 serán procesados y condenados, varios de ellos con pena de muerte, en un Consejo de Guerra sumarísimo, el 21 de junio de 1941 y bajo la acusación de “Adhesión a la Rebelión y al espionaje con las agravantes de trascendentalidad y peligrosidad” (eran dos alaveses, dos vizcainos, siete navarros y diez guipuzcoanos). En la foto, miembros de la Red Álava en la cárcel:

Tras pasar posteriormente al Tribunal Supremo de Justicia Militar (por disentimiento del Auditor), el 18 septiembre de 1942, se confirma la pena máxima para Luis Álava (al resto de presos se les conmuta dicha pena por las de 20 y 30 años de cárcel, siendo uno absuelto). De acuerdo al sumario del juicio, se les acusaba de al menos 71 pasos clandestinos de frontera y se les incautaron 1.242 documentos (desde revistas y boletines prohibidos a cartas de otros presos y fusilados…)

La importante campaña lanzada por el nacionalismo vasco en el ámbito internacional para salvar su vida no dará resultados. Muchas personalidades políticas y miembros de la jerarquía eclesiástica se movilizarán en protesta contra este consejo de guerra, como el Ayuntamiento franquista de Vitoria, la Diputación de Álava, la Guardia Civil, la Acción Católica, los obispos de Vitoria, Pamplona y Valladolid, incluso el nuncio apostólico Cayetano Cicognani, que llegó a hablar personalmente con Franco y le solicitó el indulto alegando que era el deseo expreso de su santidad Pio XII. Se cuenta que esta fue el respuesta del dictador: «Ah, si, sí, ya sé: un ingeniero agrónomo, persona muy culta, ¡Ya lo pensaré!». Hasta el Mariscal Petain, colaborador de la Alemania nazi, llegó a reunirse personalmente con el Ministro Español de Asuntos Exteriores, y le entregó diversas misivas entre el 16 y el 20 de agosto, solicitando, sin éxito, un indulto para los condenados.

A pesar de todo ello, el Consejo de Ministros franquista se opuso por mayoría de votos a que el indulto fuera concedido para dar, según se explicó entonces, una prueba de su independencia. Los telegramas llegados a El Pardo de personajes muy importantes de la política internacional sólo habían logrado retrasar la ejecución. El último recurso para evitar su asesinato era Franco, pero él no quería quedar mal con su amigo Hitler, tuvo la petición de indulto en su mesa pero no la firmó.

El 11 de abril de 1943 su hermano Emilio Alava fue a Madrid con la esperanza de que, tal y como había dicho el nuevo ministro de Justicia, Eduardo Amós, se iba a restaurar la costumbre de indultar a algunos reos de muerte con motivo de la Semana Santa. Tampoco sirvió de nada. Al menos sí pudo visitar a su hermano en la cárcel los días 4 y 5 de mayo, vísperas de su asesinato.

EL FUSILAMIENTO:
La noche del 5 de mayo de 1943 se le comunica la sentencia y la mañana del día 6, a las 6 de la mañana es trasladado desde la cárcel de Las Ventas al cementerio del Este de Madrid (actualmente la Almudena) donde es fusilado por un pelotón de 28 soldados, junto a otros diez presos más. Él iba esposado junto a Andrés Asiain, un preso comunista (o anarquista) de origen vasco, que había estado con él esa noche y llevaba un rosario en las manos. De acuerdo a testigos Luis estaba sereno y se pasó las horas anteriores rezando (Luis de Álava era un hombre católico convencido), algunos de los presos viendo su entereza se unieron a él en los rezos.

En un informe que está en los archivos de la Fundación Sabino Arana, de Francisco Javier de Landaburu, diputado por Araba y vicepresidente del Gobierno Vasco en el exilio, se narran las horas anteriores y su ejecución. El informe, con un marcado acento catolicista y casi de santidad para con Luis, explica lo siguiente (he resumido del literal obviando los aspectos más “santificales” del mismo, el resto puede leerse en la citada Fundación):

“El lunes 3 se supo que había sido incluido en la lista de fusilados de esta semana y, a pesar de las muchas peticiones de indulto que por él se habían hecho, la de Nuestro Santo Padre, las autoridades de Vitoria y las de mucha gente en particular, nada pudo conseguirse; la cosa, según dicen, no tiene remedio. El lunes por la mañana el abogado acompañado de su confesor que es un señor de Azcoitia y Capellán de la cárcel de Ventas, fueron a comunicarle que no había solución, ya que su muerte parecía inmediata. Él quedó un rato sin hablar y todos creyeron que la causa de su silencio era la impresión que producía en su ánimo tan terrible noticia, sin embargo, según manifestaciones que hizo más tarde, en aquel momento de tan gran emoción solo estuvo recogido para ofrecer a Dios N.S. su vida y sus dolores. El martes llegaron sus hermanas y hermano a Madrid y consiguieron verle, su hermano Emilio le pidió su rosario para cambiarlo por el de él, e inmediatamente lo sacó del bolsillo. Al preguntarle Emilio si Acción Católica podría hacer algo entrando en la cárcel con los miles de presos que había en ella, dijo Luis: “Hay que confortar su cuerpo al mismo tiempo que el alma”. Como había que preverlo todo, el abogado solicitó poder recoger el cadáver de Luís. Tras algunos trámites y dificultades le fue concedida esta gracia. A las cuatro de la tarde del miércoles llegó el funcionario, al mismo tiempo tenía que firmar su sentencia y pidió poner antes de su firma una antefirma diciendo que él no había cometido ningún delito de sangre. El abogado le dijo que podía hacerlo, pero ya que tanto ejemplo había dado, diese también en eso y perdonase a sus enemigos no poniendo nada y entonces Luís cogió la pluma y firmó solamente: Luís Alava”
Son varios los informes de esa noche (del capellán de la cárcel, Víctor Martínez de Salinas (que era también alavés), del médico Iñaki Barriola…. Y en ellos siempre se describe ese ambiente de “santidad” exagerado. Lástima que ni eso pudo salvarlo…. El propio Emilio Álava escribía, tras contar su viaje y visita: «Bajo un espíritu tan elevado continuó toda la velada sin que nunca mi hermano tuviera un reproche, ni la más leve censura para gobernantes, jueces, amigos y enemigos». Era Luis el que les tranquilizaba a ellos, no al revés. Emilio lo contaba a sus familiares y estos en principio no comprendían: “¿Cómo podía yo venir contento y satisfecho de una visita y despedida que forzosamente debiera haber sido trágica?. Poco a poco les fui relatando todo lo que recordaba de la memorable velada y renaciendo en todos la tranquilidad y comprendiendo finalmente mi contento».
Parece ser pues, que esos últimos momentos estuvieron envueltos en un clima de extremado fervor religioso.
Yo no quiero llegar a esa exageración de santidad que se relata en esos informes, por supuesto, me vale con decir que Luis fue un alavés que merece ser recordado por su honestidad y su lucha por la libertad.

Finalmente sus asesinos, unos años después, permitieron que su cuerpo fuera traslado a su pueblo alavés de Murgia, donde descansa en paz, tal y como me comentaba un familiar cercano.

HOMENAJE
Luis dejó varias cartas (que se sacaron de la prisión clandestinamente) y que demuestran la humanidad de este alavés. Como leía en un blog de uno político nacionalista, “si Luis de Álava hubiera sido francés, inglés, alemán…., hace ya mucho tiempo que habrían hecho una película sobre él y su aportación a la democracia y la libertad, y su resistencia al franquismo y al nacismo”. Pero era vasco, alavés y nacionalista, y aquí eso en España no vende demasiado…y menos cuando aún siguen mandando muchos hijos o nietos físicos y políticos de los que hicieron esa guerra y fueron responsables de esta muerte.
En Inglaterra se honró a Luis de Álava, aquí hasta hace muy poco no se le había hecho ningún homenaje fuera de su propio partido. Fue en la época del alcalde Patxi Lazcoz cuando se homenajea a 8 ilustres alaveses, por la contribución de todos ellos al desarrollo de la ciudad. Entre ellos figuraba Luis Álava. Todos ellos consiguieron sendas calles en los nuevos barrios de la ciudad. En el caso de Luis, en el nuevo barrio de Salburua. El resto de homenajeados eran: el socialista Antonio Amat Maíz, que convirtió a Vitoria en la “capital de la clandestinidad” durante el franquismo; el monárquico Guillermo Elio Molinuevo, alcalde de Vitoria entre 1916 y 1920; Jorge Fernández Ibarra, creador del PSOE en Álava, el socialista Primitivo Herrero Rubio, asesinado en los primeros meses de la guerra; el diputado y senador monárquico Gabriel Martínez de Aragón; el médico anarquista Isaac Puente Amestoy, y el republicano Teodoro Olarte Aizpuru, presidente de la Gestora Provincial (Diputación de Álava) durante la mayor parte de la República, asesinados durante la contienda

En este vídeo homenaje de 2013 podéis ver su historia:

REPRESIÓN NACIONALISTA TRAS LA GUERRA
Luis no fue el único peneuvista represaliado en Vitoria: el estado de guerra se declaró el 19 de Julio de 1936 y en pocas horas ya se habían clausurado todos los centros nacionalistas de la ciudad, incluso antes que otros centros comunistas o anarquistas. Esos primeros días se dieron las detenciones de nacionalistas importantes alaveses: el doctor Olabarría, Aguirre, De Miguel, Pagalday, Javier Landaburu, Manuel Ibarrondo (condenado a treinta años de cárcel), Martínez de Aguirre y Unceta ( condenados a muerte), Luis de Abaitua (que fue sacado de la prisión la noche del 31 de marzo de 1937 y eje¬cutado con otros quince presos mas y enterrados en el Puerto de Eguileta).
Los asesinados por las huestes del dictador en Álava, ya fueran nacionalistas, comunistas, socialistas, anarquistas o republicanos fueron muchos cientos de personas, mi homenaje y agradecimiento a todos ellos en la figura de Luis de Álava y Sautu.

Para mi, lo del asesinato de Luis fue una venganza, seis años después de haber acabado la guerra en Euskadi y cuatro después de haber acabado la guerra civil en España. El PSOE, PP y Cs han decidido, hace muy pocos días, votar contra la anulación de los procesos que llevaron adelante jueces militares o simplemente secuaces en esa época. Luis de Álava y millares de personas no se merecen esto, se merecen mucho más. Fue un terrorismo aceptado, del que nunca ha habido reparación y la Memoria histórica ha de cumplirse por exceso, no por defecto. No sé a qué tienen miedo….

ENLACES: La mayor parte de los datos están extraídos de EUSKOMEDIA, así como de diversos relatos de dirigentes nacionalistas como Rafa Larreina, Iñaki Anasagasti y otros, aparte de algunos blogs particulares y un artículo de ElCorreo.com de los últimos años. Y por supuesto de este familiar muy cercano que me contó alguna cosilla de las que se acordaba haber oído de pequeño, aunque por lo visto ese era un tema del que no se hablaba generalmente en la familia.

Un comentario en “LUIS DE ALAVA Y SAUTU. LA RED ÁLAVA, UNA HISTORIA DE ESPÍAS Y VENGANZAS FRANQUISTAS”

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