En el barrio de Santa Lucía, en la parte más alta de la colina del mismo nombre, hay una Plaza y una Calle que se denominan “Los Astrónomos” y en medio de la pequeña plaza, un monolito no muy grande y con forma de pirámide, con unas letras grabadas donde pone: “En este terreno se situaron las misiones científicas enviadas por diferentes naciones para estudiar el eclipse total de sol que tuvo lugar el día 18 de julio de 1860”. En la foto siguiente podéis ver la ubicación marcada con una X:
Foto del diario Gasteiz Hoy de 2025:
En agosto de 2026 Vitoria y Álava serán testigos de un gran acontecimiento, un eclipse solar total de sol.
166 años antes, en 1860, mientras en España coleaban aún guerras civiles, gobiernos de quita y pon, golpes de estado, revoluciones, dictaduras……), en Álava y Vitoria ocurrió algo positivo y muy especial, a nivel mundial y astronómico, que nos puso en el mapa otra vez: el eclipse total de sol de julio de 1860. Este año 2026 este será el recorrido del eclipse:
En esta primera entrada hablaré de lo sucedido en la ciudad en 1860, en Vitoria-Gasteiz, en una segunda contaré la historia alavesa titulada “La primera fotografía de un eclipse total de sol se realizó en Álava”, en ESTE ENLACE PUEDES VERLA y en una tercera, «El eclipse en Pobes-Hereña, informes de dos grandes astrónomos, Airy y Struve». EN ESTE ENLACE
Primero enmarcamos el eclipse, su importancia, las expediciones…y luego nos centramos en Vitoria. OK?
EL ECLIPSE TOTAL SOLAR DEL SOL DEL 18 DE JULIO DE 1860, a las 13:37 h
El eclipse fue una ocasión extraordinaria ya que, en su máximo esplendor (como pasará este 2026), cruzaba la península ibérica desde el norte hasta el este. Además, lo hacía en el mes de julio, al mediodía…, condiciones óptimas pues para verlo por lo que España se convirtió en el mirador astronómico del mundo por unos días.
La posición geográfico-estratégica de la capital alavesa en dicho eclipse hizo que ésta fuera lugar de observación por muchos científicos importantes venidos de diversas partes del mundo.
En el mapa que sigue, de Don Francisco Coello autor del Atlas de España, se ve la sombra del eclipse a lo largo de la península, entrando por Cantabria y terminando en Castellón. Casi similar al próximo eclipse que se verá en 2026
Los científicos en esa época ya sabían por dónde pasaría, qué día, a qué hora…, y llevaban un par de años preparando todos los materiales para observarlo en las mejores condiciones.
El gobierno de entonces, con O´Donnell a la cabeza, pensó que era buen momento de promocionar la ciencia española así que en abril de ese año se dictó una orden real en la que, además de dar todas las explicaciones científicas y útiles pertinentes, se eximía de pagar aduanas (e incluso de registro) a todas las expediciones extranjeras que iban a venir a ver el fenómeno, y se comisionaba a los ayuntamientos locales a atender lo mejor que pudieran a los científicos.
La forma y profesionalidad en que las academias de ciencias y el propio Reino habían actuado, fueron elogiadas por las expediciones y gobiernos extranjeros en general, siendo un éxito del reino de España, sin ninguna duda.
A este eclipse se le llamó el mejor eclipse de todo el siglo XIX por su claridad.
LOS OBJETIVOS MÁS IMPORTANTES DE ESTE ECLIPSE
Aparte de las decenas de consideraciones técnicas que se estudian cada vez que había un eclipse, hubo dos descubrimientos muy importantes que sucedieron este día en Álava entera:
1.- Una de las cosas que se estudió fue la polarización de la corona. Y fue un científico en Vitoria, el ruso Pratzmuskya, quien llegó a la conclusión de que la luz de la corona estaba polarizada radialmente, y que la polaridad era regular y simétrica, lo que inducía a afirmar que la luz de la corona provenía del Sol y su fuerte polarización, era debida a la reflexión de los rayos, bajo una incidencia de 45°, en las moléculas gaseosas de la atmósfera solar, que rodeaba la fotosfera.
2.- El otro gran objetivo de este eclipse era fotografiar la aureola que se podía ver alrededor del disco lunar en el momento álgido del eclipse total (hay que recordar que antes de este eclipse todavía se pensaba que lo que se veía era la atmósfera lunar, no la del sol, es decir, que esas “cosas” que surgían en la aureola eran volcanes lunares, vapor lunar…). Por ello las fotografías, todavía un invento con poco más de 2 décadas, fueron importantes en este eclipse. Y entre los fotógrafos, que estuvieron en todos los sitios, los dos mejores, los más preparados y más importantes, estuvieron en Castelló (Secchi) y en Rivabellosa, Álava (De la Rue). Esas fotografías permitieron afirmar, tras su estudio posterior, que era el sol es el que estaba rodeado de una capa gaseosa de donde salían esas erupciones solares que luego volvía a caer a él, no era pues aureola de la luna. En Vitoria-Gasteiz no hubo fotógrafos, así que aquí los científicos internacionales hicieron observación visual directa, dibujos del fenómeno, múltiples mediciones, relatos e informes de diversos cálculos astronómicos.
EXPEDICIONES CIENTÍFICAS QUE LLEGARON A ÁLAVA Y AL RESTO DEL ESTADO
Una semana antes del eclipse ya estaban llegando a la ciudad científicos y astrónomos de diversas partes del mundo. Seguro que me dejaré a muchos pero bueno, este no es un artículo científico sino de historias y divulgación:
En VITORIA Posición 42° 50′ 41″ N. 2° 40′ 20″ W (o 14º59’9″ E), 545 metros sobre el nivel medio del mar.
– Delegación de Estonia (imperio ruso en ese momento): quizá el más importante de todos fue el alemán Johann Heinrich von Mädler (director del observatorio de Dorpart, luego Tartu, en Estonia), su esposa Minna Mädler (de soltera Witte), y su ayudante M. Martín Saar (libro «Ueber Totale Sonnenfinsternisse» (Sobre los eclipses solares totales), 1861).
– Delegación rusa también: el Baron G. von Rennenkampff, astrónomo y el ruso Pratzmuskya, que estudió la polarización de la corona.
– Delegación danesa: Prof. Heinrich Louis D’Arrest y Thorvald N. Thiele (Director y Astrónomo del Observatorio Real de Copenhague) , así como Georg Daniel Eduard Weyer (profesor de Astronomía en la Universidad de Kiel). Dibujo de Weyer:
– Delegación inglesa: Jhon George Perry
– Delegación francesa: el alemán M. Hermann Goldschmidt y M. Bianchi, óptico.
– Delegación alemana: G. Schulz y C. Cuttz, de Hannover.
– Otros de los que desconozco a qué delegación: Sr. Cuillier, Sr. Herr Barth, Sr. Barth, M. Romers…
– Aficionados y científicos de la ciudad: además de los anteriores, también Vitoria se volcó. Estuvieron por ejemplo, Félix Eseverri (profesor de física del Instituto de Enseñanza vitoriano), Daniel R. de Arrese (prof. de geografía), Antonio Pombo (prof. de historia natural) y el director de la Escuela Normal, Benigno Lacunza, D. Luis d´Achuria, el Sr. M. Echeverria... Pedro Vicente Zabala, farmacéutico de Vitoria, desde su casa de las afueras de Vitoria estudió el comportamiento de los animales y plantas durante el eclipse. Todos ellos, como los demás, un informe enviado al Observatorio Astronómico de Madrid.
EN ALI, HOY PERTENECIENTE AL MUNICIPIO DE VITORIA-GASTEIZ (Posición 42° 50′ N. 2° 40′ W).:
Delegación inglesa con el Reverendo Harwey A. Goodwin, Rev. J. J. S. Perowne, Rev. T. T. Churton, O. Vignoles, Mrs. Churton, M. Olindo Petel y Willian Poli.
Hubo expediciones Anda, en Pobes, en Hereña, en Peñacerrada, en Laguardia, Llodio, Amurrio, Rivabellosa (donde estuvo el fotógrafo científico Warren de la Rue)… Estos los citaré más ampliamente en la segunda entrada sobre Àlava y la fotografía del sol anunciada al principio de esta entrada.
EN EL RESTO DEL ESTADO:
Expediciones con importantes científicos también: de Suecia e Inglaterra en Santander, de Rusia en Reinosa, de Inglaterra en Puerto de Piqueras, de Rusia y Francia, en los altos de Briviesca, de Alemania, Suiza, España y Francia, en Tarazona (Zaragoza) y Moncayo (Soria, el director del observatorio de París, Sr. Leverrier), de Alemania en Valencia y Cullera, de España en Sagunto, de Italia en Torreblanca (Castelló), de España y Portugal en Oropesa (Castelló), de Prusia, Francia, Alemania, España, Suiza y Alemania en Castelló ciudad.
Y los más importantes para esta entrada sobre fotografía, en el Desert de les Palmes de Castelló: el Observatorio del Colegio Romano, el de Madrid, la Univ. de Valencia y la de Salamanca, el científico Sechi y el fotógrafo Montserrat.
EL ECLIPSE EN LA CIUDAD DE VITORIA-GASTEIZ: 13:37 h. DEL 18 DE JULIO DE 1860
Se eligió para su avistamiento una zona de las afueras de la ciudad, la colina de Santa Lucía (además de una zona de Ali). La ciudad estaba tan expectante y con tantos forasteros, que ese día 18 de julio incluso hicieron fiesta laboral en la ciudad para poder acercarse a las zonas de avistamiento.
A la hora indicada, las 13:37 la ciudad se oscureció y hubo mucha gente que se encerró en casa por el terror provocado. Las flores se cerraron, los pájaros se posaron y el silencio fue más grande que nunca. De acuerdo a Weber, los horarios exactos del eclipse fueron:
Según Mädler estas fueron las horas del eclipse:
– Contacto con la mancha solar más grande 13h 47′ 48″.8
– Cobertura completa del mismo: 13h 48′ 33″.8
– El comienzo de la oscuridad total: 14h 46′ 10″.09
– Fin: 14h 49′ 00″.09
– El fin del eclipse por completo : 15h 54′ 44″ 07
Así lo contaba el cronista vitoriano Ladislao de Velasco en su libro “Memorias de antaño»: “No es fácil expresar la admiración, el asombro, y por qué no decirlo, la ansiedad, opresión y hasta terror que se apoderó de todos, cuando llegó el fenómeno a su apogeo: la noche completa había sucedido a un día de verano, las estrellas tachonaban brillantes la inmensa bóveda celeste como en las más serenas noches; la sensación de frialdad que al morir el día invade el ambiente el sereno, producía escalofrío.”
Eulogio Serdán también escribió sobre ello en «El Libro de la Ciudad»: «Llegó el momento crítico y un ¡ah! de admiración indicó el preciso momento de la conjunción al aparecer la sombra lunar sobre la tierra. La admiración se trocó en sorpresa a medida que la «inmersión» avanzaba mordiendo el disco solar, y la sorpresa en terror, entre el vulgo, que no se dada cuenta de la ocultación de la luz, minutos antes espléndida, y del aspecto vespertino y crepuscular de que se revestía nuestro planeta. Las aves de corral, cacareando; los ganados, retirándose presurosos a sus albergues, y las plantas sensitivas plegando sus hojas, completaron el cuadro, impresionando fuertemente a los espectadores, hasta el punto de que intelectuales e ignorantes se afectaron ante los resultados producidos por el fenómeno astronómico jamás presenciado. Comenzó la «emersión», y la luz, paulatinamente, adquirió los naturales destellos de un día despejado y hermoso. Entonces desaparecieron los temores, los rostros antes contraídos recobraron sus líneas habituales, y las manifestaciones de alegría y regocijo se multiplicaron con gran contento de grandes y chicos».
Becerro de Bengoa también escribía sobre ello en «El libro de Álava«:
SOBRE JOHANN HEINRICH VON MÄDLER:
Nació en Berlín, en 1794 y murió en Hannover en 1874. este astrónomo fue, como decíamos al principio, el más famoso de los que estuvieron en Vitoria. Fue conocido sobre todo por sus detallados mapas de la Luna y por los primeros mapas fiables de Marte (EN SU HONOR UN CRATER DE LA LUNA, OTRO DE MARTE Y EL ASTEROIDE 65859 LLEVAN SU NOMBRE). Mädler hizo su larguísimo viaje atravesando 6 países, en diligencia desde Tartu (que pertenecía al imperio ruso, hoy Estonia), recogiendo por el camino, en París, al prestigioso astrónomo Hermann Goldschmidt y a un terrateniente aficionado, Gustav Rennenkampff de Helme.

El magnífico y muy completo artículo de Iñaki Armentia en la web de la Cadena Ser Álava., «De Tartu, Estonia, a Vitoria-Gasteiz para observar el eclipse de 1860″, que os recomiendo, nos cuenta como describía la ciudad al llegar a ella: «Vitoria está formada por una antigua población en lo alto, y otra parte baja mas nueva. En aquella están las catedrales y la mayoría de las otras iglesias; en esta, el gobierno, el correo, otros edificios similares y las posadas. Hay muchos edificios vacíos, en particular, en la parte alta de la ciudad, y muchos otros ya no son habitables. Conduciendo por estas calles estrechas rara vez ves un carruaje. En la parte alta hay ventanas sin cristal, en realidad sólo agujeros en la pared, que se cierran con una trampilla o corredera. En general, incluso en los mejores edificios, hay menos ventanas y más pequeñas que las de nuestro país, pero casi todos tienen balcones. Irún, Tolosa, Bergara y otras ciudades de esta zona muestran el mismo carácter. La parte nueva de la ciudad es completamente diferente. Aquí las calles son mucho más anchas, que forman grandes y hermosos paisajes, completamente similares a los de las ciudades alemanas. A ninguna ventana le falta toldo. El parque de La Florida es un hermoso jardín público con magníficas flores; el Prado, que aquí lo pronuncian como “El Prao”, es bastante extenso. En las calles y en las plazas ves unos cuantos caballos, bastantes mulas, pero sobre todo bueyes, que son indispensables como medio de transporte, a los que para proteger contra la insolación, se les ponen gorros de lana.
Encontramos aquí en todas partes, que los caminos están en excelentes condiciones, incluso en los lugares mas difíciles y los muchos montones de piedras en los bordes, dan testimonio de que continuamente se ocupan en su mantenimiento y mejora. La ropa de la gente bien situada, no difiere significativamente de la que se usa generalmente en Europa, excepto que ninguna mujer lleva sombrero, pero utiliza una mantilla muy bonita. Los hombres utilizan sombrero y las mujeres usan el abanico, con mucha elegancia. La gente lleva zapatos blancos o solo una suela con bordes anchos. Se pueden ver muchos clérigos deambulando con amplio sombrero de sacerdote y el manto negro.
Los vascos, que sin embargo en Vitoria no constituyen la totalidad de la población, como en el norte de los Pirineos y en Francia hasta el Adour, son fuertes, pero en absoluto bellos. Sin embargo su figura y su postura al andar lo compensan. Tanto en el español como en el vasco se aprecia un sentido de dignidad y de orgullo, pero en ningún caso vergonzoso.
La hermosa plaza de Vitoria, con entradas arqueadas, parece un Palacio Real en miniatura. Las arcadas recorren todo el espacio interior, donde se han establecido las tiendas, y en el lado más señorial, se encuentra el hermoso Ayuntamiento. En las tardes de clima agradable, la plaza se llena de paseantes y hay un diario mercado de alimentos y otros artículos. En Vitoria también se puede ver una plaza de toros, pero ya hace cuatro años que no hay corridas de toros.”
Refiriéndonos a Vitoria, 1860, publicó su informe en 1861, bajo el título: «Über totale Sonnenfinsternisse: mit besonderer Berücksichtigung der Finsterniss vom 18. Juli 1860″. Es importante este libro porque, aparte de sus impresiones y hallazgos de ese día, hace una enumeración de múltiples científicos que estuvieron ese día en Vitoria, citando las conclusiones de cada uno de ellos, por ello conocemos más de quienes estuvieron allí y qué vieron, si bien sólo citaré a un par de ellos para no hacer interminable esta entrada). El libro empieza elogiando al gobierno de España por todas las facilidades que dieron a los científicos para la llegada y estancia durante esos días, en un país donde recuerda, «sólo 20 años antes había habido una guerra civil»: » …superó con creces las expectativas. ¡Un honor para la autoridad que honra la ciencia; un honor para la nación que, con tan admirable celo, nos ha dejado a todos recuerdos entrañables, ha cumplido los ideales de un gobierno ilustrado!». Esta es la portada del libro:
Explica Mädler que Júpiter fue visible varios minutos antes del comienzo del eclipse total, y poco después también Venus. Saturno y Mercurio solo fueron visibles durante el eclipse total. «Primero observé las protuberancias en el borde oriental, intentando capturarlas rápidamente, luego me dirigí al norte y finalmente vi las del borde occidental; no tuve tiempo para la del borde sur. Todas presentaban un hermoso color rojo rosado con un ligero matiz violeta. […] Me convencí firmemente de que ninguna de las protuberancias cambió su posición con respecto al sol, y que la luna se movió sobre ellas sin ejercer ninguna influencia sobre ellas. La corona me pareció de un blanco puro, tanto a través del telescopio como a simple vista. Quizás tenía un ligero tinte amarillento, pero no puedo asegurarlo. Vi varios rayos diagonales, incluso algunos casi perpendiculares entre sí, muy próximos entre sí. También se observaron algunos rayos curvos, y todo ello me dejó la clara impresión de que no se trataba simplemente de un fenómeno de inflexión. En este dibujo del libro se ven los dibujos hechos por Goldschmidt y por él mismo:
Su ayudante Martín Saar se encargó de apuntar las estrellas que se verían, fueron estas: «Júpiter 5 minutos antes de la totalidad; Venus poco después; y durante la totalidad Saturno, Mercurio, Cástor, Pólux, Régulo, Capella, Aurigae, Proción, Canis minoris y Leónis; todos ellos situados en un lado del cielo y que ocuparon tan poco tiempo que no hubo lugar para una mayor investigación»
En el libro, se puede leer también el informe del vitoriano Dr. Pedro Vicente Zabala, farmacéutico de Vitoria, desde el jardín de su casa a las afueras de Vitoria: «Los animales de mayor tamaño, como caballos, burros, vacas y ovejas, no mostraron inquietud alguna. Solo los potrillos se acurrucaron asustados junto a sus madres y solo volvieron a retozar cuando apareció el primer rayo de sol. Del mismo modo, no se observó ningún efecto en perros, gatos, ratas ni conejos. Las gallinas sí entraron rápidamente en el gallinero, del que no volvieron a salir en todo el día. De las 16 palomas que había en el jardín, solo 4 fueron al palomar; el resto no mostró signos de angustia. Un canario en la jaula escondió el pico bajo el ala hasta que el primer rayo de sol se abrió paso, momento en el que volvió a cantar alegremente. Los gorriones dejaron de piar repentinamente, y se pudieron ver murciélagos volando alrededor, emergiendo rápidamente de sus escondites al final del eclipse total. Las moscas dejaron de pulular y huyeron al establo de los caballos. Doce caracoles fueron colocados en tierra húmeda la mañana del día 18. Emergieron al anochecer, buscaron plantas tiernas, pero regresaron rápidamente a su lugar anterior cuando volvió la luz del día. Un enjambre de abejas se apresuró hacia la colmena; varias que no pudieron llegar a tiempo cayeron al suelo al romperse el eclipse total, y solo cuando regresó la luz volvieron a alzar el vuelo alegremente. Las mariposas diurnas desaparecieron, pero las nocturnas fueron engañadas, salieron volando y fueron capturadas fácilmente. Las arañas permanecieron tranquilas en el centro de sus telas. Las hormigas, las lombrices, los peces y las sanguijuelas no mostraron nada inusual. Un cardo seco y cortado, que aún se cierra cada noche y se abre por la mañana, permanecía cerrado incluso en la oscuridad total».
AGRADECIMIENTO DE LOS ASTRÓNOMOS A LA CIUDAD:
Los astrónomos, al partir, quisieron mostrar su agradecimiento a la ciudad, publicando este texto en el Boletín Oficial de la Provincia de Álava. (foto sacada del artículo de Iñaki Armentia ya citado en el párrafo anterior):
“Los astrónomos de diferentes naciones reunidos en Vitoria para la observación del eclipse de sol, vuelven ahora a su patria, felices de haber quedado favorecidos el día 18 por la luz inesperada del Cielo y dichosos de sus experiencias. Antes de salir de tan amable ciudad, quisieran dar públicamente a sus habitantes, un testimonio de agradecimiento y viva gratitud, por las pruebas de bondad, de afabilidad y hospitalidad graciosa, con las cuales han sido prevenidos, sea de parte del Gobierno, sea de parte de las Autoridades de esta provincia, sea de parte de una multitud de personas que han hecho todo lo posible para ser agradables y útiles a ellos y a la ciencia que es de todos los países. Puedan tan amables ciudadanos, tan dignos de los favores abundantes de la hermosa naturaleza, gozar muchos años con toda paz, salud y felicidad de las bendiciones del Cielo, guardando en su noble corazón una amable y afectuosa memoria de los astrónomos extranjeros, que les saludan ofreciéndoles al salir de este país, el homenaje de sus mas sinceras salutaciones. Mádler, Directeur de L´Observatoire Impérial de Dorpat. – G de Renenkampff de la Livonie. – Rev. H. A. Goodevin – Profesor G. Never de Université de Kiel. – Rev J. S. Peroune. – Fh. N. Fhiele, Cand. Astr. – H. Goldschmidt de París. – V. Arrest, Direrteur de L’Observaloire Royal de Copenhague. – G. Bianchi, de Toulouse. – G. Schulz, de Hannover. – C. Schulz jun, de Hannover
EL MONOLITO DE LOS ASTRÓNOMOS Y LA CALLE DE LOS ASTRÓNOMOS
En conmemoración de ese suceso extraordinario que ocurrió en la ciudad se erigió en 1861 un monolito en ese lugar, con la inscripción que recordaba en el primer párrafo: “En este terreno se situaron las misiones científicas enviadas por diferentes naciones para estudiar el eclipse total de sol que tuvo lugar el día 18 de julio de 1860”.
Inicialmente el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz había encargado un proyecto de escultura al escultor Carlos Ymbert (era director de la Academia de Bellas Artes de Vitoria, y autor de las esculturas de Prudencio Maria Verástegui y Miguel Ricardo de Alava de la Plaza de la Diputación entre otras obras).
El proyecto presentado fue ambicioso para la arcas de la ciudad de la época: una plaza circular, con 4 bancos públicos en cada punto cardinal, y en el centro, el monumento.
En su parte baja, textos conmemorativos y en su parte media una columna con motivos astronómicos y en su parte alta, un globo terráqueo de hierro. El coste era muy alto y por ello no llegó a hacerse tal y como quería el escultor así que al final, en marzo de 1861, se puso un monolito muy austero en forma de pirámide, de piedra, el actual, con el texto ya citado del que hemos hablado.
Foto de Lopez de Guereñu 1950-60:
Foto del 27-9-1960, de Santiago Arina:
Al quedar urbanizado el polígono «Santa Lucía», el 15 de noviembre de 1977, se acordó dar el nombre de Los Astrónomos a la calle más inmediata a dicho término, la que va sobre la de Jacinto Benavente, entre la avenida de Santiago y la prolongación
de la calle Florida.
El monolito fue extraido para la urbanización del polígono pero poteriormente volvió a ser colocado en su sitio.
Más tarde se integró en un pequeño parque que se llama el “Parque de los astrónomos”, a su vez bordeado por la calle Los Astrónomos que separa al barrio del siguiente barrio de Salburua…
Foto del 7-5-1985, de Gerardo Lpz de Guerenu Iholdi
Además, en la misma zona, está el llamado Trinquete Los Astrónomos, el Campo de fútbol de Los Astrónomos Zoket…
Un poco más hacia fuera, ya en el barrio de Salburua, entre las calles Bucarest y Sofía, se ha construido un gran parque llamado Parque del Este. Este enorme parque se construyó en 2009 y dentro de sus 34.000m2, en consonancia con la cercanía a Los Astrónomos y al famoso eclipse solar, se instaló un área de juegos e infantil dedicado a las astronomía y a los planetas: carruseles de madera, juegos de espejos que consiguen diferentes efectos ópticos, una torre observatorio octogonal con minarete y tobogán…
ANECDOTARIO FINAL:
UNA PELÍCULA CON SABOR A ECLIPSE ALAVÉS
Un joven cineasta gasteiztarra, Jorge Moneo Quintana, actualmente (año 2026) trabaja en el desarrollo de su primer largometraje, «Almanaka». La Sinopsis explica que: «Un suceso singular como el ocurrido el 18 de Julio de 1860 en el que un eclipse total de sol oscureció durante unas horas la ciudad le sirve a esta película para desatar una serie de especulaciones sobre las imágenes de la ciudad pasada, presente y futura. Una ciudad con dos nombres, con una zona iluminada y otra en sombra, una ciudad real y otra imaginada, que se dan cita en esta película sin que el espectador pueda discernir con precisión cuál es cuál»
Un narrador «nos conduce a través de diferentes temporalidades dentro de un mismo laberinto urbano construido a partir de imágenes de archivo. Con la ayuda de este narrador del que tiene que confiar y desconfiar a partes iguales, el espectador se asoma al espacio de la ciudad y de la Historia como si éste fuera una red de signos que se presta a la reinterpretación.
YA ME APETECE VERLA.

Fuentes:
– Manuscrito de Warren de la Rue, 1862: «On the total solar eclipse of July 18th 1860 observed at Rivabellosa, near Miranda de Ebro in Spain«. The Royal Society: Science in the Making.
– Libro final publicado, similar al manuscrito, de Warren de la Rue.
– «Informe de las observaciones del eclipse solar total del 18 de julio de 1860, realizadas en Hereña, cerca de Miranda de Ebro; con las actas generales de la expedición Himalaya para la observación del eclipse solar total«. Por G. B. Airy, Astrónomo Real. Volumen XXI, de 9 de noviembre de 1860, de la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS)»
– Díaz, Jesús Ildefonso. «La primera fotografía de la corona solar fue hecha en España. El eclipse de Sol de 1860 y la Real Academia de Ciencias«. Texto escrito en: Revista de la Real Academia de Ciencias Exactas Físicas y Naturales.(2014). Vídeo de la conferencia de 7-3-2013
– El album de Jep
–“Ramón y Cajal, De la Rue y el histórico eclipse de 1860 visto desde Álava”, Diario El Correo, artículo de Francisco Góngora
– “Eclipses totales de sol en Castelló de la Plana. 1860 y 1905”, Canseco Cabllé, Manuel, Año 2005.
– “Instrucción sobre el eclipse de sol». Real Observatorio de Madrid.
– “A handbook of descriptive and practical astronomy», de George F. Chambers, 1889.
– Web “Google Arts & Culture
– «Two Guernseymen and Two Eclipses», David Le Conte. Revista «The Antiquarian Astronomer». Enero 2008.
– Páginas web de Cadena Ser Vitoria, escritas por Iñaki Armentia: «De Tartu, Estonia, a Vitoria-Gasteiz para observar el eclipse de 1860«, 12-11-2024 y «La primera fotografía de un eclipse total de sol se obtuvo en Rivabellosa (Álava) en 1860«, 22-10-2024
– Del Val, Venancio. Libro “Calles vitorianas”, 1979
– De Velasco, Ladislao. “Memorias de antaño”
– Fotografías del Archivo Municipal y diversas webs