El eclipse de 1860 en Álava- Pobes y Hereña, zona cero de grandes astrónomos europeos

El 18 de julio de 1860 parte del estado español fue el lugar de la astronomía mundial. Ese día se produjo un eclipse total de sol que pudo verse en una franja desde Cantabria hasta Castellón. Álava fue uno de los lugares donde más científicos y mayores acontecimientos se produjeron. Este año 2026, en julio, otro eclipse total de sol hará de este territorio Histórico otra vez un lugar privilegiado para verlo y estudiarlo; por tal motivo he hecho tres entradas: En la primera centrándonos en lo sucedido en «EL Eclipse en Vitoria- Gasteiz, el «Campo de los Astrónomos«, en la segunda «El eclipse en Álava, la primera fotografía de calidad de un eclipse total se hizo en Álava» y en esta tercera quiero hacer visible a dos pueblos pequeños de Álava del municipio de Erriberagoitia (Ribera Alta): Pobes y Hereña, donde se dieron cita dos de los más grandes astrónomos mundiales de la época  (todos estos científicos, y otros muchos que se instalaron en Cantabria, Vitoria y otros pueblos alaveses, vinieron en una expedición que partió de Inglaterra en un barco de vapor llamado El Himalaya):

En Pobes: la delegación rusa del Observatorio central de Pulkova se instaló en el pueblo, al lado de la iglesia, con el principal astrónomo ruso-alemán Otto Wilhelm von Struve (director del observatorio) y el ayudante Herr Stronglein. Cerca, en la Colina de Santa Marina, a unos 4-5 km de Pobes,  el prof. A. Winnecke  y el Sr. Carl Weiler  (ingeniero del ferrocarril Tudela-Bilbao), y en el Alto de Urbaneja, muy cerca unos de otros,  el agregado y pensionado por Portugal, subTeniente de la marina portuguesa Francisco Antònio Oom, que posteriormente fue primer director del Observatorio de Lisboa. (Parece ser que también estuvo una hija de Struve, pero no es mencionada en los informes, sólo como pasajera del himalaya).

Muy cerca de Pobes, en Hereña (en la Colina de San Lorenzo) se instaló la expedición inglesa del famoso primer astrónomo real y director del Observatorio de Greenwich, Sir George Biddell Airy, acompañado de su hijo astrónomo Wilfrid Airy, la hija Hilda Airy y de su esposa Richarda Airy, así como el ingeniero ferroviario asignado, Sr. Stead.

En el siguiente mapa se ven las diferentes estaciones de observación:

DATOS DE POBES Y HEREÑA:

Hereña tenía ese año unos 58 habitantes, era pues bastante más grande que Pobes que en 1855 tenía sólo 5 casas habitadas y 29 vecinos en total. Eso sí, tres años después, en 1863, se inauguró la línea ferroviaria Tudela-Bilbao, con parada comercial en Pobes, y ello supuso un gran impulso económico y poblacional en la localidad, que le hizo llegar hasta unos 170 habitantes en 1970. Tras una progresiva pérdida de población por el éxodo rural, que le hizo llegar a 80 habitantes en 2001, se ha ido recuperando con nuevos vecinos empadronados, teniendo actualmente unos 155 habitantes. Hereña, sin embargo llegó a 65 habitantes en 1960 pero actualmente tiene unos 25 habitantes.

HEREÑA en 1847, de acuerdo al «DICCIONARIO GEOGRAFICO – ESTADISTICO – HISTORICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES DE ULTRAMAR» de Pascual Madoz. Tomo IX-1847:

POBES en 1849, de acuerdo al «DICCIONARIO GEOGRAFICO – ESTADISTICO – HISTORICO DE ESPAÑA Y SUS POSESIONES DE ULTRAMAR» de Pascual Madoz. Tomo XIII-1849:

La estación de Pobes (el dibujo que acompaña a este dato es una (Ilustración de Itziar Beltrán de Guevara), que significó su despegue e hizo de Pobes lo que es hoy, fue inaugurada el 2 de marzo de 1863, cuando se inauguró el tramo Miranda de Ebro-Bilbao (un día antes se había inaugurado el tramo Orduña-Bilbao).

La línea completa de Tudela (Castejón)-Bilbao, se inauguró el 30 de agosto de ese año, y ello permitió unir a esas dos ciudades (y Logroño, que fue otra de las impulsoras de esa línea), con la línea Madrid-Irún. Poco duró la alegría de la empresa, ya que en 1865 presentó suspensión de pagos y tuvo que ser intervenida por el Banco de Bilbao. Las obras habían comenzado en 1857.   A cargo de su dirección, nuestro ya nombrado tantas veces ingeniero británico Charles Vignoles. La crisis se agravó por los daños materiales y cierre de la línea durante la Tercera Guerra Carlista (1873-1875) y para evitar la quiebra, la “Empresa de ferrocarriles Tudela-Bilbao” fue absorbida en 1878 por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España.

Antes de nada, para este año 2026, estos son los tiempos del eclipse total del 12 de agosto en Ribera Alta, para que no os lo perdáis:

SIR GEORGE BIDDELL AIRY y LA EXPEDICIÓN HIMALAYA:
El director del Observatorio de Gremwich y astrónomo real, Sir George Biddell Airy, fue el alma mater de todos estas expediciones científicas alavesas. Nació en Alnwick, Inglaterra, en 1801  y murió en Greenwich en 1892.

Fue un gran matemático  y el astrónomo real y director del observatorio de Greenwich durante 46 años así como Presidente de la Royal Society entre 1871 y 1873 y miembro de múltiples Sociedades científicas: Royal Society, Academia Prusiana de las Ciencias, Real Academia de las Ciencias de Suecia, Academia de Ciencias de Baviera, Academia Estadounidense de as Artes y las Ciencias, Real Academia de Irlanda, Academia de Ciencias de Rusia, Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos, Real Academia de Bélgica, Academia de Ciencias de Gotinga, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Academia Nacional de los Linces…

Como astrónomo, mejoró la teoría orbital de Venus y la Luna, calculó la densidad media de la Tierra, las longitudes del radio polar y el radio ecuatorial de la Tierra, definió el llamado «disco Airy» (los halos difusos que se generan alrededor de las fuentes de luz (estrellas por ejemplo) al mirarlas con un telescopio para saber los tamaños de las mismas, debido a la difracción de la luz). Un cráter de la Luna, y otro de Marte, llevan su nombre. Como matemático, las «Funciones de Airy» y la «Ecuación de Airy».

Ese mismo año, el 9 de noviembre de 1860, Airy plasmó su experiencia en un informe titulado «Account of Observations of the Total Solar Eclipse of 1860, July 18, made at Hereña, near Miranda de Ebro; with a notice of the general proceedings of «The Himalaya Expedition for Observation of the Total Solar Eclipse«, en la revista de la ROYAL ASTRONOMICAL SOCIETY.  En este informe, cuenta el viaje del «Himalaya» y las experiencias de su grupo:
Empieza describiendo cómo pudo, tras entrevistarse en 1859 con el Duque de Somerset, Primer Lord del Almirantazgo, llegar a conseguir que se botase el gran  vapor, el HMS HIMALAYA, para venir a la península. P
rimero fue a Bilbao y desembarcó a la mitad de científicos , que fueron a Vitoria, Rivabellosa, Pobes y otros pueblos, y luego a Santander, donde desembarcaron el resto.   Airy resalta en su informe la gran importancia que tuvo en el éxito de toda la expedición del ingeniero jefe del  ferrocarril Tudela-Bilbao (en construcción), el Sr. Charles Vignoles, conocedor por ello de toda esta zona alavesa y sus alrededores. Fue él quien convenció a Warren, Airy y otros a no quedarse en Bilbao o Santander sino meterse al interior, un acierto porque el norte estuvo muy nublado. 

La Expedición Himalaya zarpó de Plymouth Sound, la mañana del 7 de julio, llegando a Bilbao el día 9. Desde allí enviaron inmediatamente el equipo de Warren de la Rue (el más pesado y que necesitaba más días para construir  las casetas de investigación) a la estación de Rivabellosa. En el propio barco ya se designaron cada estación de avistamiento de cada científico (los que fueron a Santander tuvieron menos suerte que los que desembarcaron en Bilbao hacia Álava). Fue en Bilbao donde el muy alemán (y ruso), Struve, pactó con Airy cada una de las funciones super concretas que iba a tener cada científico en su trabajo el día del eclipse, para que todo fuera visto sin perderse nada. El grupo de Airy, compuesto por miembros de su familia (su esposa Richarda, su hijo, también astrónomo, Wilfrid y su hija Hilda) y un ingeniero de los ferrocarriles asignado por Vignoles, el Sr, Stead, llegaron a Pobes el día 14 de julio. Así describe el pueblo y su llegada:
«Llegué a Pobes, desde Orduña, la tarde del sábado 14 de julio.  Este es un pueblo muy pequeño y aislado en el río Bayas, a unas dos millas al sur del notable desfiladero de Tetches (Tetxa), donde el Bayas nace de los Pirineos Cantábricos. Es accesible por una buena carretera en dirección a Orduña, Espejo y Salinas (Anaña), así como también por Vitoria y Nanclares. El Bayas, en su descenso hacia el Ebro, a una distancia de poco más de dos millas, entra en otro desfiladero, que está bordeado en el lado este por la colina sobre Hereña (llamada, creo, San Lorenzo), que se mencionará más adelante en este relato. La vista desde Pobes está, por lo tanto, delimitada por montañas en todos los lados, con la excepción de una depresión lateral en el lado este del valle, al sur de la colina de Morillas, a través de la cual se ven las montañas del bajo Ebro. La iglesia de Pobes se alza sobre una loma escarpada, quizás a 80 pies sobre la llanura, y el cementerio que la rodea ofrece una vista muy hermosa.» En el informe,  al citar a Pobes por primera vez escribe: «*Pobes fue escenario de algunos movimientos militares inmediatamente antes de la batalla de Vitoria» (recordemos que Airy es inglés 😉, y es cierto que entre los días 18 y 19 de junio de 1813 en varios de estos pueblos, incluido Pobes, se consiguió expulsar a los franceses invasores).

Antes de llegar él, los científicos rusos Struve, Oom y Winnecke ya estaban en Pobes, en una era cerca del cementerio, la plataforma pegada a la iglesia y en las colinas al lado del pueblo, en la margen derecha del Baia. Sir Airy, como Struve y su equipo, se alojó en la casa del Sr. Cristopher Bennison., superintendente de esta zona ferroviaria del ferrocarril Tudela-Bilbao.
Airy no dudó en fijarse en la colina sobre Hereña, en la margen izquierda del Bayas, como un puesto muy conveniente para la observación del eclipse. A Hereña fue al día siguiente, eligiendo el extremo oriental de la colina para instalar sus instrumentos, y lo describe así: «Al día siguiente, domingo 15 de julio, fue magnífico. Subí a la colina sobre Hereña y descubrí que satisfacía plenamente mis deseos. El punto que elegí fue el extremo oriental, la parte más alta de la colina (a unos 727 m de altitud). La vista de la montaña y el valle desde este punto es singularmente grandiosa. En dirección noroeste, desde donde se acercaría la oscuridad, la visión está limitada a unas pocas millas de distancia por los Pirineos; pero en el lado sureste, en dirección a la sombra que se retira, se extiende a través del Camino Real (de Vitoria a Miranda) y a través y a lo largo del bajo Ebro, hasta una gran distancia. La ladera sur de la colina es una pendiente arbustiva; la ladera norte es un pequeño risco de conglomerado, seguido de una estrecha llanura y un talud, en el que hay numerosos y hermosos árboles de enebro, tan comunes en esa región, muchos de cuyas copas se elevan por encima del risco; y podía contar con certeza con proteger mi telescopio de cualquier viento». Foto de la localidad de Hereña, de Juan Cortazar, del del 6-11-1955 (fuente: Photoaraba ATHA)

Describe que esa tarde hubo una tormenta eléctrica violenta y que los días siguientes, 16 y 17, estuvo nublado: «El viento soplaba del norte y era muy frío; las montañas cercanas estaban cubiertas de nubes muy bajas; las montañas distantes eran invisibles; el sol no se veía». El mismo día 18 amaneció nublado y todos temieron que igual no podrían ver el eclipse. Finalmente, a primera hora del día 18 partió la familia, junto al Sr. Stead y 9 hombres que ayudaron a transportar todos los instrumentos, y subieron la colina de Hereña. El tiempo fue mejorando y antes de la hora del eclipse el cielo estaba totalmente despejado. Estaban emocionados con ello.  Airy tenía un telescopio de apertura de 34 pulgadas y distancia focal de 46, con potencia de 50 y su hijo, Wilfrid Airy, uno de apertura de 34 pulgadas, distancia focal de 36, y potencia 100. Aparte tenían diversos relojes profesionales para marcar los segundos. La esposa e hija no disponían de telescopio.
Recuerda Airy que observó el primer contacto de la luna con el sol a las 13h, 47 min, 30s.  A las 14h  59m, 30 s, justo antes de la totalidad, Airy quitó el cristal oscuro y pudo ver «con gran esplendor, dos prominencias rojas (posiblemente se veían más de dos) y una doble nube roja flotante […], antes de que el disco blanco hubiera desaparecido, la corona blanca se formó alrededor de la luna, creo que de repente; y la luna se vio completa, con un sol deslumbrante, una corona brillante y prominencias brillantes. La intensidad de la luz en la corona y las prominencias no aumentó mucho con la desaparición total del sol»
El Hijo y las 2 mujeres tenían como una de sus misiones ver qué planetas o estrellas veían. Vieron: Regulus, Saturno, Mercurio, Proción, Júpiter, Vero, Pólux o Cástor, Capella y Arcturus. Sirio y Orión no vieron por  estar ocultos por las nubes.
El final del eclipse fue a las 16h, 9m, 14s.

Del hijo, Wilfrid Airy, expone sus observaciones y este dibujo de las prominencias que él vio:

La esposa de Airy describió lo que ella vio a simple vista y con el telescopio de su esposo de una forma literaria: «un posible error de 1m. De las notas de la Sra. Airy extraigo lo siguiente: «Por fin [un tiempo después del comienzo] la luz comenzó a atenuarse, como la de una tarde de verano, y pronto una penumbra comenzó a extenderse gradualmente por toda la escena, como si se acercara una tormenta. Las montañas del sur, más allá del Ebro, comenzaron a erguirse extrañamente negras. Luego, un tono verde enfermizo comenzó a extenderse por todo el paisaje más cercano. Un viento peculiarmente lastimero, frío y fuerte, comenzó a elevarse como si viniera de entre los grandes árboles viejos debajo de nosotros en la ladera norte de la colina; y, mirando hacia abajo entre ellos desde el borde superior, sus masas de color verde oscuro se volvían cada momento de un tinte verde más profundo, mientras que los viejos troncos blancos brillaban aún más blancos. Las mariposas desaparecieron, pero los vencejos continuaron en el aire. La media luna se redujo a un hilo, la penumbra era intensa por todas partes. Me impresionó particularmente el gemido del viento entre los viejos árboles del bosque bajo mí. Los vencejos habían desaparecido. Una penumbra más profunda llenó el cielo en el noroeste y se extendió rápidamente. Había llegado el momento de la totalidad; todo el aire se llenó de oscuridad de repente, pero era una oscuridad a través de la cual se podían ver claramente montañas y valles.
A mí me pareció como si estuviéramos en medio de una lluvia de humo o polvo fino, que, sin embargo, era perfectamente clara y que podía sentir. […] No pude, a simple vista, ver las prominencias rojas. Miré por unos segundos en el telescopio, y entonces vi dos de estas maravillosas apariciones, pero tan tenues en comparación con las de 1842 que por un momento no las reconocí. Una era una nube flotante, completamente separada y suspendida sobre el borde superior de la luna, casi dividida en dos partes por una hendidura debajo, de un color tan pálido que al principio parecía casi blanca; pero al mirarlo con más detenimiento, percibí que era de un color rosa pálido, el color más intenso en el borde superior, que estaba bien definido, y que se volvía gradualmente más pálido hacia el borde inferior dentado. El otro estaba más abajo en el borde del lado izquierdo de la luna, y no separado de ella, sino que se extendía desde ella como los de 1842: un cono ancho, hendido en la parte superior; su color era pálido, como el otro, y, como el otro, tenía una apariencia de nube y no sólida. En la reaparición del sol, «Vimos la sombra oscura barriendo claramente a lo largo del valle hacia el sureste, un baño de oscuridad, y la clara luz del día irrumpiendo detrás de él.
El 20 de julio el grupo de Airy visitó el campamento de De la Rue en Rivabellosa. De ese día son estas dos fotos: Airy es el que está, vestido de negro, junto al telescopio. La mujer e hija aparecen sentadas a su derecha  y el hijo en la primera foto de pie junto a su hermana y en la segunda tumbado a la izquierda, al lado de Warren de la Rue, tumbado en el medio:
El 21 de julio, el grupo de Airy fue a Vitoria-Gasteiz  para reunirse con Mädler y Hermann Goldschmidt.
El 22 de julio fueron a Bilbao, estando con el Sr. Vignoles. Por cierto, Vignoles, que tanto había trabajado, estuvo en el Gorbea, y allí no pudo ver el eclipse por estar con nubes. Una pena tanto esfuerzo y sin esa recompensa directa.
En un principio el barco iba a partir de Santander el día 23 pero, siendo la gran fiesta de «Sant Jago», patrón de España (Santiago), el barco no zarpó hasta la noche del 25, para mostrar respeto  y agradecer todas las atenciones recibidas.
El día 26 completo el barco estuvo fondeado en Bilbao.
Muchos de los que desembarcaron en Santander no tuvieron éxito al estar el cielo cubierto.
El 28 de julio llegaron al puerto de Spithead.

OTTO WILHEM VON STRUVE, Y SU EQUIPO RUSO, EN POBES
Junto a Struve (director del observatorio) y  su ayudante Herr Stronglein (que no es citado en su informe escrito), estuvieron en Pobes el Dr. A. Winnecke, del Observatorio de Pulkovo,  y el subteniente F. A. Oom, astrónomo portugués que se encontraba en formación en Pulkovo.  Como asesor, estuvo el ingeniero del ferrocarril Carl Weiller, con grandes conocimientos matemáticos y astronómicos.  Viajaron a Inglaterra y de ahí, en el Himalaya, a Bilbao y luego Pobes.
Struve era uno de los principales astrónomos de la época, adelantado a su época también. Había nacido en Durpat, parte del imperio ruso (hoy es Tartu, Estonia) en 1819. Fue hijo, y bisabuelo, de grandes astrónomos internacionalmente conocidos. El «cráter lunar de Struve»  y el «asteroide (768) Struveana» fueron nombrados en honor a esta saga familiar. (Por cierto, era el tercer hijo de dieciocho hijos e hijas de Friedrich Georg Wilhelm von Struve y Emilie Wall. Vamos que los ratos que no estaba mirando estrellas…). Con sólo 20 años terminó la Universidad y pasó a ser Ayudante de su padre (que era director del Observatorio de Tartu pero ese año pasó a ser director del recién construido Observatorio de Pulkovo, en San Petesburgo. Fue miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias, miembro de la Academia Rusa de Ciencias y miembro extranjero de la Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos.  Entre sus hitos: su «Arco Geodésico Struve» un conjunto de 34 hitos o vértices para mediciones geodésicas, repartidos por diez países de Europa del Norte y Oriental (para entre otras cosas estudiar la forma de la Tierra) que fue declarado conjunto monumental Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2005. Además, descubrió varias estrellas y constelaciones y fue Medalla de oro de la Real Sociedad Astronómica en 1850. 

INFORME DE STRUVE
El informe científico que realizó Struve sobre el eclipse de 1860 en Pobes  se titula «Beobachtung des totalen Sonnenfinsterniss vom 18. (6.) Juli 1860 in Pobes: Aus den Berichten de einzelnen Theilnehmer zusammengestellt»,  publicado en San Petersburgo en 1861 (aunque Tartu era parte del imperio ruso, el informe está en alemán porque él era étnicamente un «alemán del báltico», etnia dominante y casi feudal que mandaba en toda esa zona báltica (la Universidad de Tartu, por ejemplo, impartía sus clases en alemán). 
Ya había estudiando, como Airy, el eclipse total de 1851 y ya había expresó que la Luna se movía por delante del Sol y que las protuberancias permanecían inalteradas, dedujendo que estas formaban parte del Sol (contra lo que pensaban en esa época los demás astrónomos). Además también fue impulsor de los daguerrotipos del sol en ese año en el Observatorio de Prusia, primera vez que veían con claridad la corona y las prominencias solares en una imagen, aunque de eclipses parciales.  Fue en Pobes donde Struve logró relacionar esas protuberancias físicas solares con las violentas eyecciones conocidas como erupciones solares. Este es uno de los dibujos donde aparecen todas las protuberancias vistas por Struve y su equipo en Pobes:

El informe  describe el viaje hacia Bilbao y Pobes, y como hizo Airy, pone en alta consideración y agradecimiento todas las facilidades que el Reino de España les dio, nombrando varias veces el trabajo incansable  del Sr. Vignoles, ingeniero jefe de la construcción de la línea Tudela-Bilbao.
Al grupo ruso de Struve se unió, como asesor y acompañante, el ingeniero alemán de la vía de tren citada, Carl Weiler.
Partieron de Bilbao a primera hora de la mañana, pasaron por Vitoria, y llegaron a Pobes por la tarde. Sus instrumentos ya estaban allí, enviados por Vignoles.
Este ruso-alemán no habla de Pobes tan bien como el astrónomo real inglés: «Pobes es un pequeño y modesto pueblo formado por unas pocas casas, situado casi a medio camino entre las localidades de Orduña y Miranda de Ebro, en la margen derecha del río Bayas, que desemboca en el Ebro cerca de Miranda. Debido a su ubicación en una suave colina en medio de una amplia cuenca formada por las estribaciones meridionales más elevadas de los Pirineos, nos pareció que ofrecía condiciones favorables para las observaciones. Por otra parte, las perspectivas de satisfacer las necesidades vitales más básicas de una población harapienta, que en su mayor parte vivía en chozas sucias y ruinosas, eran muy poco prometedoras. Por eso nos sorprendió gratamente que, también en este caso, el señor Vignoles hubiera actuado como un benevolente protector y nos hubiera proporcionado todas las comodidades inglesas en la casa de un jefe de tramo ferroviario, el señor Bennison —una vivienda que, por fuera, apenas se diferenciaba de los demás edificios—. Debemos añadir con gratitud que el señor Bennison, por su parte, hizo todo lo que estuvo en su mano para que nuestra estancia en Pobes fuera agradable y nos apoyó con palabras y hechos en todo lo que pudiera contribuir a impulsar nuestros esfuerzos científicos. Dos días después de nuestra llegada, Airy también llegó a Pobes con su hijo Wilfrid, que le ayudaría a observar el eclipse solar, y sus demás acompañantes, a quienes también se les preparó una cordial bienvenida en la casa del señor Bennison.
Al día siguiente a la tarde, logramos ubicarnos provisionalmente en el lugar de observación elegido para determinar la hora y la latitud: una era junto a la iglesia del pueblo. Foto de Juan Cortázar, años 50 del S.XX, de Photoaraba, donde se ve la Iglesia de la Asunción de Santa maría de Pobes, en la colina, como lugar alto privilegiado: 

Sin embargo, no obtuvimos la primera determinación completa de la hora y la latitud hasta la tarde del 14 de julio. Al día siguiente, el cielo se nubló al anochecer, y durante la noche del 15 al 16 de julio, una fuerte tormenta eléctrica azotó la zona. Esperábamos que esta tormenta despejara significativamente el aire y que pudiéramos proceder con confianza, aprovechando las condiciones climáticas favorables para las observaciones solares. El cielo permaneció mayormente nublado durante los días siguientes, hasta el 18 de julio. Sin embargo, observamos que la capa de nubes se disipaba a menudo al mediodía, de modo que frecuentemente veíamos el sol brillar a lo lejos mientras Pobes se encontraba a la sombra de una nube, o viceversa. Esta observación nos llevó a decidir que los distintos observadores de nuestro grupo no se ubicaran todos juntos en una misma estación para el eclipse solar, sino en diferentes lugares a una distancia moderada, para aumentar la probabilidad de perderse la observación. La mañana del 18 de julio amaneció con condiciones muy desfavorables, espesas nubes cubrían el cielo y el sol no se asomaba. Sin embargo, entre las 8 y las 9 de la mañana, las nubes comenzaron a descender hacia las montañas en forma de neblina, que poco después se disolvió en una lluvia fina, mientras que, simultáneamente, la presión barométrica aumentaba progresivamente. A las 10 de la mañana, el sol se asomó momentáneamente a través de algunos claros en la capa de nubes, y entonces todos los observadores, llenos de esperanza de un resultado favorable, se dirigieron a sus respectivas estaciones para ultimar los preparativos para la observación del eclipse solar.»
Finalmente en Pobes y sus alrededores, el clima fue consistentemente favorable durante el eclipse.

Struve había acordado con Airy repartirse el trabajo, para poder abarcar más cosas desde el punto de vista científico, iban a centrarse en la observación de las prominencias: Airy, junto con su hijo Wilfrid, la distribución de las prominencias en el limbo lunar y los cambios que presumiblemente se reflejarían en sus ángulos de posición con respecto al centro lunar. El Dr. Winnecke y Struve, medirían sus elevaciones y los cambios que se producían en ellas (Struve el limbo occidental y el Dr. Winnecke el limbo oriental de la Luna).  Unos bocetos de los miembros del equipo de Struve:

El Sr. Oom centraría su atención en el aspecto de la corona tal como se vería en un telescopio de campo amplio con baja magnificación y el Sr. Weiler mediría los tiempos de cada fase con un pequeño telescopio y un cronómetro, así como observar el aspecto de la corona a simple vista. «Había elegido mi posición en el patio, de apenas unos pasos de anchura, que rodea la iglesia de Pobes, tan cerca de este edificio que por medio del mismo quedaba completamente protegido contra el viento que soplaba del norte. De este modo, el cielo desde el noroeste hasta el nordeste quedaba enteramente oculto para mí; en cambio, hacia las otras direcciones del mundo tenía una vista muy extensa, especialmente hacia el este y el sur, pues en estas direcciones el terreno, a una distancia de apenas 15 pies del muro de la iglesia, desciende de repente con gran pendiente hacia el valle del Bayas.» .  Usó un telescopio Munich con una apertura de 2,3 pulgadas y una distancia focal de 33 pulgadas y con dos oculares que ofrecían aumentos de 44x y 60x, el cronómetro  solar Molyneux 2184 regulado a la hora media (prestado por Airy desde Greenwich), un aparato de registro de tiempo y un barómetro.
Struve indica que el primer contacto externo de los dos cuerpos celestes fue a las 13h 36m 24s. El inicio de la oscuridad total fue a las 14h 48m 50s y el último contacto externo entre el sol y la luna a las 15h 58m 11s.
Su informe sobre el eclipse es bastante técnico sobre las prominencias, que describe exhaustivamente, nubes, coordenadas… así que lo omito la mayor parte  en esta entrada, que no pretende ser científica.. Em una de sus frases escribe:  «El brillo de esta protuberancia me sorprendió por completo; superó con creces cualquier cosa de su tipo que hubiera visto en 1851. Quizá su aspecto pueda compararse acertadamente con el de un cristal de hielo brillante que refleja los rayos del sol, con el que guardaba similitud, sobre todo en lo que respecta a la impresión de una luz blanquecina y rojiza, como si procediera de un cuerpo transparente»
Apuntó que la temperatura bajó de 17,2° a 13,8°, volviendo a subir a 16,8° al final. Tras el eclipse, e
l día 20 volvieron a embalar sus instrumentos y partieron hacia Bilbao.
Struve en su informe recopila los informes de los demás participantes que estuvieron en Pobes (incluido el informe de Airy que acabamos de ver). Tanto Winnecke como Oom y Weiler estaban en zonas muy cercanas entre sí y a veces denominan su zona de diferentes formas según el informe de cada cual, pero no debían estar a muchos metros unos de otros de acuerdo a las coordenadas dadas por Struve en su informe (Oom a unos 815 m de altitud y Winnecke a 869 m)

INFORME DE A. WINNECKE
Winnecke se instaló en lo que denomina Alto de las Mulas dentro de la sierra o «Alto d´Urbaneja»:  «lugar privilegiado, una colina al suroeste de Pobes que denominan «Alto d’Urbaneja». La prolongación de esta sierra, el Alto de las Mulas, domina todo el paisaje y ofrece, en particular, una vista magnífica de la vasta campiña surcada por el Ebro hacia el oeste, bordeada por las imponentes Sierras de Castilla. Mis observaciones se realizaron en este punto, altitud 2854 pies sobre el nivel del mar» (869m de altitud). Leía hace unos días, en un bonito resumen que hizo Jesús Grisaleña, que ese alto de las Mulas debía estar por el camino que va a Arbígano pero esa zona zona tiene altitudes que no llegan a 600 m y según el informe de Struve el puesto de Winnecke estaba a más de 800 y además en una zona más sur, por lo que opino que sería por la zona de Santa Marina (usando las coordenadas dadas en los informes no salen bien los lugares…, imagino que antes medían distinto y las latitudes-longitudes no son las del maps actual). Fotografía de Pobes, con Arbigano al fondo. En esa cumbre que se ve tras Pobes, o una cumbre similar más a la izquierda o más al fondo,  se instaló este científico y sus colegas. Foto de la Enciclopedia histórico-geográfica de Álava.  Ed. Haranburu, años 80.
Usó un telescopio similar al de Struve, de una apertura de 28 líneas y una distancia focal de 32 pulgadas. Podía alternar con 44x y 60x de aumento. Tenía un cronógrafo para escribir los tiempos pero se estropeó en el viaje y no dio resultados fiables. Se dedicó a investigar el estado de las manchas solares y las fáculas en el lado este del Sol. Pudo distinguir al menos cinco manchas más grandes dentro del borde. Escribe:  «De repente, la luz del sol se apagó y presencié uno de los espectáculos más sublimes que la humanidad puede contemplar. La luna, como una mancha redonda de una oscuridad impactante, rodeada por una brillante corona de rayos en una tranquila luz blanco amarillenta contra un cielo azul violeta!. La corona consistía en pequeños mechones con forma de gloria. De ella emanaban cinco rayos más largos, cuya longitud se estimaba en una proporción de 1 a 1 anchos lunares». Dibujo de Winnecke:

INFORME DE F. A. OOM
El teniente Oom, con el ingeniero Weiler, se posicionaron en la «cresta de San Marino», que también citan como Alto de D`Urbaneja y que podría tratarse, quizá del Alto cerca de la ermita de Santa Marina, ya que coinciden las alturas en esa zona: «Las observaciones siguientes fueron realizadas en el Alto d’Urbaneja, el saliente sudoriental de la cresta montañosa que se extiende a una distancia de tres leguas al sudoeste de Pobes (leguas rusas, unos 3,2 km). Desde este punto (265 m de altitud por encima de Pobes dice, así que a unos 800m también, que coincidiría con las inmediaciones del lugar donde está la actual ermita de Santa Marina; además dice que «Después de una marcha de dos horas hacia el mediodía, llegué a la cima elegida…, coincidiría esa distancia), se tiene una amplia vista sobre el país, limitado alrededor por algunas cadenas montañosas, entre las cuales al sudeste se encuentran las montañas de Tolonio y al sudoeste las de Pancorbo, ya bastante alejadas». Tras alcanzar la cima elegida después de una marcha de dos horas alrededor del mediodía, instalé el telescopio en una depresión del terreno, cuya ladera norte estaba cubierta de arbustos bajos»
Usó un telescopio «buscador de cometas» de Merz en Múnich, con apertura de 3 pulgadas, y distancia focal de 25,2 pulgadas y una precisión de aumento de 70x, aunque usó un aumento de 8,7x para ver la corona, ya que el objetivo preciso de Oom era estudiar la Corona. Hizo varios dibujos de la corona que son historia de la astronomía, he aquí uno de ellos:
INFORME DE CARL WEILER
Este ingeniero estuvo también, cerca de Oom, en lo que denomina Sierra de Santa Marina: «Las siguientes observaciones del eclipse solar total del 18 de julio de 1860 fueron realizadas en la cresta montañosa situada al suroeste de Pobes, llamada Sta. Marina» , ubicada al suroeste de Pobes (en otra parte del informe se refieren como Alto d`Urbaneja, que podría ser como llamaran a toda esa parte de sierra del oeste de Pobes, vistos todos los informes).  Su función era estudiar los tiempos con un cronómetro sideral. Este ingeniero ferroviario comenta en su informe: «Cuando la ocultación había avanzado tanto que la anchura del creciente solar aún visible debía de ser aproximadamente la del diámetro lunar, su luz adquirió un brillo rojizo de amanecer y desde entonces pudo observarse a simple vista. Pocos segundos después, el creciente se deshizo en un haz de rayos que brillaba como una estrella naciente en una atmósfera húmeda».
Relata como unas 30 o 40 personas se habían reunido cerca de él y estallaron en vítores al inicio de la totalidad, permaneciendo en un estado de asombro constante durante todo el fenómeno. Sus mediciones temporales son:
Comienzo eclipse total: 2h 48m 49,98s   ///   Fin eclipse total: 14h 52m 4,20s   ///   Duración de la totalidad: 3m 14,22s
Un dibujo tomado de uno de sus bocetos:

FUENTES:
– «Informe de las observaciones del eclipse solar total del 18 de julio de 1860, realizadas en Hereña, cerca de Miranda de Ebro; con las actas generales de la expedición Himalaya para la observación del eclipse solar total«.  Por G. B. Airy, Astrónomo Real. Volumen XXI, de 9 de noviembre de 1860, de  la revista «Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS)»
– «Beobachtung des totalen Sonnenfinsterniss vom 18. (6.) Juli 1860 in Pobes: Aus den Berichten de einzelnen Theilnehmer zusammengestellt», de Otto Von Struve, publicado en San Petersburgo en 1861.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.